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Periodismo de investigación IRE: Más allá de la noticia

Por: Arístides Cajar Páez
Del diario La Prensa, de Panamá,
10 de febrero de 1996.

    Columbia es un apacible pueblo incrustado en el corazón del estado de Missouri, en el medio oeste norteamericano. Allí, entre grandes extensiones dedicadas al cultivo de maíz y otros granos, se encuentra una de las universidades más prometedoras de Estados Unidos. Una encantadora villa estilo inglés sirve de sede a una de las más prestigiosas escuelas de periodismo de Estados Unidos. Es la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri, fundada por el patriarca de la dinastía Pulitzer, Joseph padre.

    Allí funcionan tres de las instituciones pioneras en las nuevas tendencias del periodismo norteamericano e internacional: el Instituto Nacional de Reportaje asistido por Computadora (NICAR), el Centro Nacional por la Libertad de Información (NCFI) y Reporteros y Editores Investigadores (IRE).

    Lejos de los grandes centros urbanos estadounidenses (Columbia se encuentra a mitad de caminoentre Kansas City y Saint Louis, ciudades de crecimiento relativamente nuevo), estudiantes y periodistas de Estados Unidos u otros países investigan, analizan y se enlazan con otros colegas alrededor del orbe. IRE es una de las más promisorias experiencias en el desarrollo de nuevas tendencias en el periodismo. A través de su labor ha perfeccionado las técnicas de la investigación periodística en Estados Unidos y otros países. Además, proporciona la posibilidad de consultar un enorme archivo de artículos sobre los más diversos temas y pone en contacto a más de medio centenar de periodistas investigadores alrededor del mundo.

Los orígenes

    En 1975, la reportera Myrta Pulliam, del periódico Indianapolis Star, animó a un grupo de colegas de algunos otros medios estadounidenses para conformar un grupo que promoviera el intercambio de experiencias y técnicas avanzadas en la búsqueda de la información, más allá de la noticia o el reportaje corriente. Sin mucha convicción por parte de sus fundadores, la idea fue tomando forma hasta que, en 1976, se realizó la primera conferencia de IRE. La asistencia de periodistas interesados en participar en el nuevo organismo superó las expectativas de los convocantes. Un evento trágico habría servido como factor aglutinante para la conferencia. Algunos días atrás fue asesinado con un carro-bomba el reportero investigador Don Bolles, quien trabajaba para el diario Arizona-Republic.

    Aparentemente, Bolles había sido asesinado por presuntos implicados en un caso de tráfico de drogas en Arizona, que Bolles estaba investigando. La respuesta de los periodistas convocados por IRE no se hizo esperar. Conformaron de inmediato un equipo encargado de terminar la investigación iniciada por Bolles. De esta manera, los periodistas pretendían demostrar, al tiempo que exponían a los asesinos del colega, que se puede matar a un periodista, pero no a una investigación.

    El equipo fue conducido por Bob Greene, de la revista Newsday, y sus miembros trabajaban en forma gratuita, en su tiempo libre o algunos participaban pagados por sus respectivos medios, y así desarrollaron una serie de material periodístico sobre la corrupción en el estado de Arizona, que ofrecieron a distintos medios de todo el país, en forma gratuita.

    En poco tiempo, IRE logró hacerse famoso, aunque no siempre esta fama fue positiva. De hecho, muchos de los personajes denunciados en los reportajes del llamado "proyecto Arizona", demandaron a varios periodistas del equipo investigador, y eventualmente IRE se vio enfrentado en los tribunales.

Un hogar

Después de una peregrinación prolongada, en medio de las críticas y el escepticismo de algunos colegas, IRE encontró un hogar en la Universidad de Missouri y su escuela de periodismo.
Allí, en un ambiente silencioso y sosegado, IRE definió y amplió su accionar, y consolidó conceptos novedosos en la enseñanza del periodismo, enfocado principalmente hacia la investigación. Quien conozca la trayectoria o haya tenido acceso a materiales o a los distintos seminarios que IRE ofrece alrededor de Estados Unidos, le sorprenderá saber que esta organización funciona en una oficina que no es más grande que la sala de un apartamento.

    En el sótano del edificio más viejo de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri, un grupo de personas, en su mayoría jóvenes, tienen una actividad incesante. En medio de atestados anaqueles llenos de gruesos volúmenes, colecciones de periódicos estadounidenses y de otros países, trabajan en compilar y sistematizar el trabajo de sus afiliados y de seguirle el rastro a cualquier historia de investigación periodística publicada en cualquier medio escrito.
Algunos de ellos trabajan frente a cuatro terminales de computadora conectadas en línea con una red de afiliados alrededor del mundo y con importantes bases de datos, que hacen el resto.

El método IRE

    Steve Weinberg es uno de los periodistas estrellas de IRE, afincado en Columbia, Missouri, y docente de este centro de estudios. Durante una mañana de noviembre de 1995 habló en una de las aulas de la Escuela de Periodismo de Missouri a un grupo de periodistas latinoamericanos, entre estos, tres panameños.

    Vestido informalmente, con unos jeans gastados, una camisa de manga corta, la barba crecida y el cabello rubio largo y ensortijado, Weinberg habló sobre los conceptos de investigación periodística que maneja IRE. Según dice Weinberg, cualquier historia que se trabaje bien es periodismo investigativo. En este sentido, señala que lo que hace que sea considerado así se debe a la profundidad con la que se trate el tema.

    "Se trata de sacar muchos pedazos de información y juntarlos de manera interesante y con base", manifiesta.

    Una buena historia empieza con la evaluación de lo ya publicado, señala Weinberg. "Una vez que se escoge el tema hay que ver qué se ha hecho ya, hay que revisar los periódicos y las revistas, las bases de datos electrónicas y otros medios", expresa.

    Cuando se hace esta evaluación de lo ya publicado se debe tomar en cuenta ¿qué faltó?. ¿qué pieza no encaja?, ¿qué queda por averiguar? A partir de allí, con los datos recolectados, el periodista empieza su investigación. Sin embargo, advierte que "hay que cuidarse de no reiventar lo ya hecho".

    Según Weinberg, existen tres rastros que permiten hallar la información: el rastro de la gente, el rastro del papel y el rastro electrónico. Durante el proceso de recolección de datos, Weinberg recomienda escribir borradores que ayuden a evaluar ¿qué tengo?, ¿qué hay de nuevo?, ¿qué me falta?

Etica

    Por su propia naturaleza, el periodismo de investigación entraña riesgos mayores que el trabajo de reportería común. Entre estos riesgos se encuentra la posibilidad de ser demandado, en el mejor de los casos, por las informaciones publicadas.

    Para conjurar este peligro, no basta con ser riguroso a la hora de recopilar el material informativo y preciso a la hora de utilizarlo. Hay que estar en guardia frente a la tentación del sensacionalismo con un escrupuloso sentido ético.

    Por esa razón, hay que preguntarse sobre la validez de inmiscuirse en la vida privada de las personas, aun si estas son sospechosas de alguna conducta impropia.

    En este sentido, Weinberg señaló que en la cobertura investigativa deben evitarse al máximo la utilización de fuentes anónimas, y que estas deben aparecer solo "cuando existe una buena razón para el anonimato". También señaló que se debe evitar el uso de aparatos electrónicos de forma encubierta como las cámaras, las grabadoras o los micrófonos sin el consentimiento del sujeto investigado.

    "Hay que tomar todas las posibilidades que eviten usar estos recursos. Si no funcionan los demás, estos se utilizarán como una última opción".

Perspectivas

    IRE planea poner en funcionamiento a partir de este año una sede internacional en México, con la intención de ampliar su cobertura hacia América Latina. Las nuevas realidades del continente, y los retos que estas implican para la prensa en los países del hemisferio, han llevado a los directivos de IRE a tomar en cuenta puntos de vista diferentes a los estadounidenses.

    Después de todo, el periodismo de investigación, que vivió su momento cumbre en las décadas de 1970 y 1980 en Estados Unidos, cuando expuso los horrores de la guerra del Viet Nam y contribuyó con la caída del presidente Richard Nixon, entre otros hitos, parece ganar ahora espacios en otras latitudes.

    Para comunicarse con nosotros por correo electrsnico (e-mail): Pedro Enrique Armendares, Director y Alma Delia Fuentes, Coordinadora de servicios de información.

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