EL ADELANTO

¿QUÉ PASA CON LOS AUTOS ROBADOS EN MÉXICO?

     Empieza con un incidente de los que son cada vez más cotidianos en la ciudad de México. Tal como le ocurrió a Guadalupe Rozada, quien condujo su auto a una tienda de pintura en la carretera México-Toluca y lo perdió a manos de asaltantes armados, en pleno día.

     Las historias personales como esta pueden llevar a los reporteros de investigación a toda una serie de senderos internacionales. Por ejemplo, en la ciudad de México hay una colonia -la Buenos Aires- dedicada a la venta de refacciones automotrices, tanto nuevas como usadas. Pero según la policía, y también según muchos automovilistas que tienen que acudir a esas tiendas cuando los ladrones se llevan alguna parte de su vehículo, en la Buenos Aires abundan los negocios dedicados a la venta de refacciones robadas. Un reportero de investigación podría empezar por preguntarse de dónde vienen esas refacciones, quién las ofrece y qué resultados han tenido las frecuentes redadas hechas por la policía capitalina. También podría constatar cuántos comercios de refacciones automotrices cuentan con un registro oficial en regla, y quién permite que funcionen los otros.

     La historia, por supuesto, no empieza ni termina en las calles de la ciudad de México. Como explicó a La Red el reportero guatemalteco José Rubén Zamora, hace algunos años el taller que daba servicio a los autos del presidente de Guatemala se hizo famoso porque también se ocupaba de una especie de lavado de vehículos robados, a los que se borraba o alteraba el número de identificación.

     Según sugieren otras fuentes consultadas por La Red, muchos de los autos robados en México -y especialmente las camionetas de lujo que se han puesto de moda en años recientes- aparecen en las calles de alguna capital centroamericana. Zamora señaló también que muchos de esos vehículos son ordenados directamente por los compradores, mientras que otros son vendidos en alguna de las nuevas y sospechosas distribuidoras de autos usados que han aparecido en Guatemala. Una vez más, ¿quiénes son los propietarios de esos comercios? ¿quién surte los autos, y cuánto saben de su origen los compradores?

     Ahora bien, todos sabemos que pocos autos robados son recuperados por sus propietarios, y menos cuando carecen de seguro. Sin embargo, lo que no es tan conocido es que en ocasiones los autos robados aparecen en manos de algunos funcionarios públicos, como descubrió la reportera Alejandra Xanic, del diario tapatío Siglo 21.

     Xanic realizó un excelente reportaje de fondo sobre este tema, y una de sus fuentes más importantes fue la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), la cual cuenta con una gran cantidad de información sobre autos robados. Otras fuentes útiles son las procuradurías estatales y las asociaciones de comerciantes de autos nuevos y usados, así como los datos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), de Estados Unidos. Cabe recordar que durante el sexenio de José López Portillo un conocido jefe de la policía capitalina -y gran amigo del Presidente, por cierto- fue implicado por el FBI en una banda internacional que se dedicaba al robo de autos de lujo en Estados Unidos, para venderlos en México. ¿Existe algún negocio similar ahora, dedicado al tráfico de autos de México a Centroamérica? En caso afirmativo, ¿podría operar sin la complicidad de algunas autoridades de los países involucrados?

     Otras preguntas relevantes son cuáles son los vehículos preferidos por los ladrones, cuáles son las técnicas más frecuentes, y cuáles son las tasas de recuperación por estado. Más aún, un reportero con recursos o con buenos contactos podría incluso tratar de seguir la ruta de los autos robados hacia el sur. Quién sabe, con un poco de suerte podría averiguar en dónde está ahora el auto de Lupita Rozada…

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