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PERIODISTAS EN RED: La generación Internet
Por Homero Hinojosa, consultor de diarios en América Latina

     Las zancadas de la tecnología son tan impresionantes que muchas veces los periodistas no tenemos la capacidad para entender las innovaciones y aprovecharlas para hacer mejor nuestro trabajo. Un ejemplo claro es la presencia cada vez más amplia de internet en el periodismo latinoamericano, lo cual promueve el desarrollo de una nueva casta de periodistas, llamados cibernéticos por algunos autores, con todas las connotaciones que ello pudiera tener. El periodista de este generación es algo más que un robocop con libreta electrónica y pluma digital a la mano. Bien orientado, y sabiendo aprovechar las incipientes tecnologías interactivas y de multimedia, puede convertirse en un periodista mejor informado -por lo tanto mejor informador- para revalorar su misión dentro del viejo oficio.

     Podemos incluso atrevernos a señalar que esta generación internet representa la tercera generación del periodismo mexicano contemporáneo, la cual viene a imponer un nuevo estilo para recopilar, administrar y presentar la información. Evolución de la Profesión

     Hasta la década de los años setentas campeaba en el escenario de la prensa mexicana un privilegiado grupo que podríamos llamar "los empíricos". Eran periodistas forjados en la ocurrencia misma de la noticia, en la fuente policiaca o local, muchos de ellos egresados de alguna facultad de Derecho o Filosofía.

     Sin embargo, a mediados de esa década comenzó a aparecer una segunda generación de reporteros emanada de las incipientes escuelas de comunicación. Eran "los académicos", periodistas formados con teorías de comunicación de masas, administración y metodología, que poco a poco se fueron colando entre los laberintos de poder de los empíricos y a finales de los años ochentas llegaron a consolidarse como directores y subdirectores de diarios.

     Ahora en el cierre de Siglo XX se asoma una tercera ola, la generación internet o "los cibernéticos", tecnoperiodistas que dominan las herramientas y programas de computación, que además cuentan con una habilidad especial para localizar la información, procesarla, analizarla y hasta tabularla.

     Para pertenecer a esta "nueva clase", el periodista debe tener algo más que un grado universitario o un portafolio lleno de experiencias en la calle: debe no sólo dominar su propia lengua, sino también manejar con fluidez el inglés y la internet como lenguajes de referencia y búsqueda. Debe además conocer las herramientas de la tecnología de información, esto es, programas, equipos de computación, nuevos medios de telecomunicación, etcétera.

     La internet está transformando radicalmente nuestra manera de trabajar, de investigar, de educarnos, de informar y formar opinión. La "red de redes" fue creada en Estados Unidos en los años sesentas como estrategia militar de comunicación, pero heredada en los años ochentas a escuelas y empresas para enlazarse unas con otras.

     Hoy, prácticamente todos los países tienen acceso a internet y la población de usuarios rebasa, según algunas cifras, los 60 millones. Gran parte de los periodistas mexicanos la emplean hoy día para su trabajo. Algunos reporteros de publicaciones de investigación en América Latina y México ya utilizan internet para entrevistar a sus fuentes vía correo electrónico o chatrooms (conferencias electrónicas entre varias personas), lanzar sus "revistas electrónicas" caseras y hacer trabajo independiente.

     En especial, estas nuevas tecnologías de información facilitan la administración de datos y documentos investigativos. Poco a poco, el reportero de investigación comienza a utilizar los bancos de datos de internet y las páginas electrónicas (sitios, o homepages) de instituciones para escarbar en busca de la estadística reveladora o del dato contundente que no se ha dado a conocer de otra manera.

     Y para esto se necesita algo más que suerte para toparse con la noticia digitalizada. Más bien, es cuestión de saber en dónde buscar las cosas.

     En un seminario reciente de Periodismo Computarizado, organizado por el CELAP en Costa Rica, un editor hondureño localizó datos del gasto militar que el gobierno estadunidense realizaba en Honduras. Los consiguió accediendo a la página en internet del General Accounting Office (GAO), institución que coordina los gastos del gobierno de Estados Unidos. Ese dato era considerado de "seguridad nacional" en Honduras y, por lo tanto, vedado al acceso reporteril; pero para la GAO estadunidense era un dato público más.

     Es más: internet rompe con los intentos de censura tradicional al permitir a un periodista o a cualquier diario publicar informaciones explosivas que si fueran divulgadas vía papel en su país podrían ser motivo de cargos y demandas judiciales. Con internet, cualquier persona puede publicar información en servidores "fantasmas" ubicados en las Islas Caimán o Magadascar sin que nadie sepa que la información se hospeda ahí.

Internet ¿Sin Barreras?

     Las limitantes para promover la formación de esta tercera generación de periodistas, sin embargo, también están a la orden del día. Por ejemplo, entre los obstáculos que enfrenta el periodista para aprovechar la internet se encuentran: El desconocimiento propio de internet, por falta de tiempo para aprender o la falta de apoyo de la empresa periodística para capacitar a su personal. La infraestructura de conexión, la cual es todavía deficiente en muchos lugares, lo que desanima a los propietarios de diarios a instalar accesos a internet. El precio alto que todavía hay que pagar por las nuevas tecnologías. Para muchos reporteros, contar con una computadora en su hogar representa todavía un sueño.

     Para fortuna de muchos periodistas, en los últimos dos años se ha promovido un movimiento entre diversas empresas de diarios para contar con una presencia institucional en internet, es decir, para publicar una versión digital de los diarios.

     Esto, por consecuencia, ha abierto las posibilidades de acceso a reporteros y editores, permitiéndoles "navegar" eventualmente a través de la red para bajar fotografías, entrar a servicios de información y hacer consultas especializadas.

     Algunos propietarios de medios han comentado que muchos periodistas hacen mal uso de sus cuentas, lo que ha motivado la cancelación de accesos en la sala de redacción. Una solución más prudente sería aplicar programas de contraloría de su uso y/o montar kioskos de consulta especializada dentro del diario. En cuanto a la infraestructura, el surgimiento de las nuevas compañías de larga distancia y de telefonía local de alta frecuencia en México y otros países latinoamericanos permitirá contar antes de fin de siglo con líneas con mayor ancho de banda para transmitir información más rápido, a menor costo y con mayor alcance. Ello permitirá que el periodista utilice mejor la World Wide Web (www, o red mundial), a la que por cierto algunos han bautizado como el World Wide Wait (espera mundial), por aquello de lo lento que todavía es el sistema.

¿Una computadora por periodista?

     Pero... ¿qué tan pronto estará abaratada la tecnología para que el periodista pueda tener su propia computadora en casa y poder así actualizarse por su cuenta? Hoy en día comprar una computadora nueva, un modem, acceso a internet y mucha memoria (porque los nuevos programas así lo demandan) representa una inversión de por lo menos 900 dólares.

     Para muchos periodistas, esto significa un salario de dos meses. Sin embargo, buscando en el mercado de segunda mano es posible encontrar alguna Macintosh LC usada, con un navegador básico y un modem de 14.4 kbs, todo por 3 mil pesos. Pero aún así, para muchos es todavía una inversión lujosa.

     Definitivamente se debe promover en nuestros países latinos un movimiento para informatizar a nuestros periodistas y permitirles ser parte de esta tercera generación.

     Algunas ideas: Compañías como IBM o Apple -o sus distribuidores- podrían establecer acuerdos con las empresas periodísticas y asociaciones para armar precios de paquete para sus empleados, pagaderos a plazos. Si los ginecólogos mexicanos ya tienen este acuerdo con IBM, ¿por qué no también hacerlo con nuestros informadores? Las mismas empresas periodísticas podrían promover programas internos para subsidiar la compra de estos sistemas, algo similar a la compra de equipo fotográfico que algunas instituciones ya hacen. Los gremios y asociaciones de periodistas podrían rifar en Navidad computadoras con cuentas de internet, además de los tradicionales refrigeradores, lavadoras o televisores.

     Lo cierto es que el abaratamiento de la tecnología -y la facilidad de su uso- serán cada vez más evidentes y esto repercutirá en favor del periodista. Lo que es más, empiezan ya a aparecer "computadoras bobas" o terminales tipo Nintendo -hechas para internet- que conectadas al televisor casero y a una línea telefónica y/o cable pueden ser utilizadas como fuente de acceso a la red.

     Sin duda, una buena estrategia dentro de la empresa periodística para el uso de las computadoras y e internet, acompañada de un buen programa de capacitación y complementada con la posibilidad de fomentar la computadora personal en el hogar, permitirá contar con un periodista mejor investigador, más analítico y mejor actualizado.

     En estos momentos, la internet permanece ahí, como una mina de oro informativa y documental, esperando al curioso y escéptico periodista para darle contexto a su investigación, datos que iluminen su análisis y hechos históricos listos para ser revelados.

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