QUÉ HAY DE NUEVO

ATAQUES CONTRA LA PRENSA EN 1996

     El Comité para proteger a los periodistas (Committee to Protect Journalists, CPJ), acaba de publicar su informe sobre los ataques a la prensa ocurridos durante 1996. El extenso documento fue hecho público el 14 de marzo y responde a la misión del CPJ de "promover la libertad de prensa en todo el mundo mediante la defensa del derecho de los periodistas a reportar las noticias sin temor a represalias".

     Entre los ataques que la organización estadunidense ha documentado desde 1981 figuran desde la censura a los medios y el hostigamiento a los reporteros hasta su encarcelamiento, tortura o asesinato en algunos casos.

     El informe denuncia que, en promedio, por lo menos un periodista es asesinado cada semana en alguna parte del mundo. Muchos otros son arrojados en prisión, "y centenares más son objeto de ataques físicos, detenciones ilegales, acciones judiciales espurias y amenazas contra su seguridad".

     En 1996 el CPJ documentó el asesinato de 26 periodistas como consecuencia de su trabajo. Un año antes el número de homicidios fue casi el doble, pero la presidenta de la junta de gobierno del Comité, Kati Marton, no considera que haya demasiado qué celebrar. "Yo me dedico al periodismo", escribe en el informe, "y no a la estadística, por lo que el asesinato de 26 colegas en el cumplimiento de su deber me resulta inaceptable".

     Como señala Bill Orme, director ejecutivo del Comité, Argelia resultó el país más peligroso para los periodistas, con siete asesinatos en 1996. En Rusia fueron ultimados seis, cuatro de ellos mientras cubrían la guerra en Chechenia. Uno de las muertes más estremecedoras del año, señala Orme, fue la de la reportera policiaca irlandesa Veronica Guerin, en lo que constituyó el primer asesinato de ese tipo que ocurre en Europa Occidental en muchos años.

     En cuanto a los periodistas encarcelados, las cifras de 1996 indican que 185 reporteros y editores permanecían en prisiones de 24 países: 36 en Africa, 37 en Asia, 108 en el norte de Africa y el Medio Oriente, y 4 en América Latina.

     Respecto a México, el informe indica que los periodistas que cubren temas controversiales en "zonas de provincia" por lo general "son susceptibles a sufrir ataques de parte de los elementos políticos y criminales" sobre los que escriben. Ello sucede en las ciudades a lo largo de la frontera con Estados Unidos, "donde proliferan los narcotraficantes", y también en los estados "políticamente inestables" como Tabasco, Oaxaca y Chiapas.

     Cuando recibe una denuncia, el Comité investiga rigurosamente el caso para determinar, entre otras cosas, si la presunta agresión contra un periodista ocurrió como represalia a su actividad profesional y no por otros motivos. Si confirma que se trató de una agresión contra el ejercicio periodístico, el CPJ documenta el caso en informes como éste y, además, organiza campañas específicas a favor de aquellos periodistas que son agredidos de manera especialmente arbitraria o brutal. Tal es el caso del turco Ocak Isik Yurtçu, quien fuera editor del diario Ozgür Gündem hasta que fue cerrado por presiones del gobierno de Ankara. El Comité informa que el periodista se encuentra en prisión debido a su trabajo para informar sobre el conflicto kurdo, en abierto desafío a la censura oficial.

     En total, el Comité ha confirmado 78 casos de periodistas encarcelados en Turquía, lo que supera al total de los siguientes cinco países en la lista publicada este año. Estos son China, con 17 periodistas encarcelados; Etiopía, con 18; Kuwait y Burma con 15 cada uno, y Nigeria con ocho. En América Latina el país con más periodistas en prisión es Perú, con ocho.

     Cada año el CPJ publica también una lista de los "diez principales enemigos de la prensa". En esta ocasión, además del gobierno turco, la lista menciona como "opresores de la prensa libre" a los dirigentes de China y Nigeria, a las fuerzas armadas de Turquía y Eslovaquia, y al Grupo Islámico Armado de Argelia, el cual se ha adjudicado el asesinato de casi 60 periodistas en los últimos tres años. Este año el CPJ también menciona en su lista negra al presidente de Tajikistán, Emomali Rakhmonov; al presidente Sukarto, de Indonesia; al mandatario cubano Fidel Castro; al Rey Fahd, de Arabia Saudita; al presidente de Kenia, Daniel Arap Moi, y al primer ministro de Eslovaquia, Vladimir Meciar.

     En opinión de Orme, la tecnología moderna está provocando que la censura tradicional resulte obsoleta. Hoy en día, escribe, las noticias casi siempre se dan y regresan a los lugares en que es más importante que se conozcan, ya sea por fax, satélite, correo electrónico o la letra impresa tradicional. Por eso mismo, los reporteros "enfrentan riesgos cada vez mayores. Si bien es difícil controlar la información, el reportero individual resulta visible y vulnerable". Silenciar a un periodista mediante el encarcelamiento o el asesinato, advierte Orme, por lo general tiene el efecto buscado de amedrentar a otros reporteros y a otras organizaciones noticiosas.

     El documento del Comité incluye secciones detalladas por país y por región geográfica, así como informes especiales sobre algunos países. Por ejemplo, hay uno sobre "la lucha de los periodistas cubanos independientes para establecer una prensa libre" en su país, otro sobre el "duro clima" en el que se desenvuelve la prensa rusa, y uno más sobre los límites que enfrenta la prensa en Vietnam. Pero el CPJ no solo ve la paja en el ojo ajeno, ya que también presenta un informe especial sobre la CIA y la manera en la "Estados Unidos subvierte al periodismo".

     En la parte dedicada a México, el informe del CPJ afirma que la prensa de este país "se ha estado alejando de la colusión con los funcionarios públicos" y señala que en el pasado esa antigua tradición de cercanía con el poder "ha disminuído la integridad y la independencia" de los medios.

     El Comité considera que los periodistas mexicanos están avanzando hacia una mayor "independencia e integridad profesional", pero a pesar de ello los medios siguen siendo "vulnerables a la influencia del gobierno por medio de los anuncios y del control de las licencias de transmisión".

     Por otra parte el gobierno mexicano, "a diferencia de lo que ocurre con los dirigentes de muchas otras naciones latinoamericanas", ha respondido a todas las protestas y preguntas del CPJ en relación con los ataques contra periodistas mexicanos. Sin embargo, ese mismo gobierno sigue sin querer o sin poder resolver los casos de 10 periodistas asesinados ocurridos entre 1984 y 1995, y entre los que destaca el del Héctor Félix Miranda, el codirector de la revista Zeta quien fue abatido en 1988. El informe del CPJ puede consultarse en su página electrónica

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