urante los cuarenta años de dictadura de la dinastía
Somoza en Nicaragua, los medios de comunicación estaban amordazados y se regían por una
ley de radio y televisión conocida como "el código negro". Eran constantes las
cadenas radiales para escuchar mensajes de Anastasio Somoza Debayle.Turbas de la
Guardia Nacional irrumpían en las emisoras que no se identificaban con el régimen, y el
diario La Prensa fue bombardeado por órdenes directas del dictador.
En 1979, cuando la revolución sandinista tomó el poder, los comandantes del Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) establecieron la Ley de Emergencia Nacional,
aduciendo una guerra de agresión de parte de Estados Unidos. Impusieron la Ley de Medios
de Comunicación, con lacual fueron cerrados más de 25 radioperiódicos, así como la
radio de la Iglesia católica y el diario La Prensa. También se confiscaron 30
radioemisoras, un diario, un canal de televisión y una imprenta, y se prohibió que las
dependencias estatales colocaran anuncios en los medios de comunicación considerados
"enemigos de la revolución".
Durante todo ese tiempo no se autorizó la salida al aire de ningún nuevo
radioperiódico, canal de televisión o radioemisora, y se impuso una censura de prensa
mayor que la de Somoza.
El 25 de abril de 1990, Violeta Chamorro asumió la presidencia mediante elecciones
libres. La viuda de Pedro Joaquín Chamorro el opositor de la dictadura somocista y
director de La Prensa, quien fue asesinado en 1978 abolió la Ley de Medios y
dio lugar a una apertura sin precedentes. Durante los seis años y medio de su mandato
nacie roncuatro diarios, seis canales de televisión privados y 130 radioemisoras.
También surgieron más de 25 agencias de publici-dad y empezaron a circular casi 30
revistas mensuales o semanales.
Pero las libertades que legó Violeta Chamorro están amenazadas desde la llegada al
poder del liberal Arnoldo Alemán Lacayo, en enero de 1997. El nuevo gobierno destituyó a
todos los periodistas que trabajaban como voceros en dependencias públicas, suspendió la
publicidad estatal en los medios que no comulgan con el gobierno y la centralizó en tres
agencias afines al presidente. También fue cerrado por supuesta quiebra el Canal 6 de
televisión, porque la mayoría de los trabajadores eran simpatizantes del Frente
Sandinista, y envió al desempleo, sin indemnización alguna, a 150 personas.
Recientemente Alemán ordenó el cierre definitivo de la Dirección de Comunicación
Social de la Presidencia de la República (DICS), y el despido de sus 60 trabajadores. El
vocero presidencial es Carlos Briceño, propietario del Canal 8 de televisión, quien
influye en los ministerios para que contraten publicidad en su empresa.
Las restricciones a la publicidad en otros medios han provocado el cierre de 20 de los
65 radioperiódicos que se transmitían anteriormente, mientras que un noticiero de
televisión afín al FSLN redujo su personal a la mitad debido a la falta de anuncios
estatales. Por otra parte, el Ministerio de Finanzas investiga los estados financieros y
contables de todas las emisoras que no apoyan abiertamente las políticas del gobierno
liberal.
En mayo el Consejo Superior de la Empresa Privada, afín al gobierno, invitó a sus
empresas afiliadas a suspender toda publicidad en los medios considerados "de
izquierda" y apoyar a los "democráti-cos".
Mientras tanto, Radio Corporación, identificada con el gobierno y cuyos dueños se han
declarado de la "línea dura de la derecha", llama a los empresarios a
"hacer patria" anunciándose tan sólo en medios gobiernistas.
Todo ello en el contexto de una lucha ideológica, ya que un sector de empresarios de
comunicación, y especialmente de la televi-sión, respaldan al gobierno liberal mientras
que el Frente Sandinista aún tiene un canal de televisión, un diario y 5 radioemisoras.
Los perdedores en esta lucha son los ciudadanos, los periodistas inde-pendientes y los
medios que sólo tienen una visión empresarial.
Ante la falta de publicidad estatal, algunos empresarios están negociando la venta de
sus estaciones de radio a antiguos colaboradores de Somoza, quienes llegan de Estados
Unidos para comprar las emisoras en dificultades. Incluso se ha denunciado que la quiebra
del Canal 6 esconde la intención de privatizarlo en favor de empresarios ligados al
antiguo régimen somocista y algunos cubanos anticastristas.
Por otra parte, han salido a la circulación dos nuevos periódicos, Ultima Hora,
propiedad de un exministro del gobierno de Violeta Barrios, y Tiempos del Mundo,
editado en Managua por representantes de la secta religiosa Moon. También hay un nuevo
canal de televisión, el 10, con capital nicaragüense y del mexicano Miguel Angel
González, funcionario de la cadena Televisa.
Pese a todo, la prensa nicaragüense se mueve.