CARTA DEL EDITOR

Este número de La Red tiene un claro sesgo internacional, no solamente por el origen de los textos sino también porque durante julio llevamos la oficina de Periodistas de Investigación a Brasil, donde participamos en un taller auspiciado por el diario Folha de Sao Paolo. De hecho el verano ha estado muy movido, ya que ese taller se llevó a cabo unos días después de la conferencia de IRE en Phoenix, y un par de semanas antes de iniciar nuestro primer taller intensivo de periodismo asistido por computadora (ver invitación en este número). Pero no nos quejamos; Periodistas de Investigación se sigue consolidando, y nosotros estamos agitados pero contentos. En cuanto al contenido de La Red, ofrecemos varias perspectivas sobre el estado y los retos de la prensa en diversas partes de nuestra América.

El periodista colombiano Juan José Hoyos describe la conmovedora terquedad de los reporteros de investigación de su país, quienes encontraron diversas maneras de seguir practicando su oficio bajo las condiciones más adversas.

Su compatriota Juan Carlos Pérez retoma los logros y problemas de las unidades de periodismo investigativo que funcionaron en años pasados en Colombia, y hace una propuesta concreta y bien pensada para realizar este tipo de trabajo en los noventa.

Desde otras partes de América, Adolfo Pastrán realiza un esclarecedor recorrido por el estado de la prensa en Nicaragua, mientras que Lise Olsen y Claudia Fernández dialogan sobre las trampas y despeñaderos que acechan a nuestros colegas, aun cuando practiquen el oficio de manera honesta y responsable como lo hace Claudia.

La Red también incluye sendas reflexiones sobre el papel de la prensa y su responsabilidad en un mundo preñado de racismo y re p resión. Jean-Paul Marthoz, de la organización humanitaria Human Rights Watch, nos re c u e rda el nefasto papel que han jugado algunos "medios de odio" en los conflictos étnicos de los últimos años, e insiste en la obligación de la prensa de informar para promover la democracia y la tolerancia.

Y hablando de responsabilidades de la prensa, al tiempo que nos congratulamos por la jornada electoral del 6 de julio en México, también nos preguntamos cuáles serán el papel y la actitud de los medios nacionales en la nueva coyuntura política que se abre en nuestro país.

Se ha dicho con razón que las pasadas elecciones fueron un parteaguas en la vida política nacional. Casi todos los actores cumplieron con su parte, desde la autoridad electoral que estrenó con éxito su autonomía, hasta una ciudadanía que votó profusamente, pasando por los candidatos que en la mayor parte de los casos supieron aceptar con madurez las victorias y asumir las derrotas. Ahora toca a los medios seguir cumpliendo con la suya.

En este contexto, cabe preguntarse cómo se conducirá la prensa mexicana, muchas veces demasiado cercana al poder político, ahora que éste se ha fragmentado y cerca de la mitad de los mexicanos es gobernada por la "oposición". Y aquellos medios que se identifican con quie-nes fueron oposición y próximamente serán gobierno –por ejemplo, en el caso de la ciudad de México– ¿seguirán cumpliendo su papel crítico y escéptico con respecto al poder, o se convertirán a un nuevo oficialismo?

Mucho se ha insistido en que una sociedad libre re q u i e re de una prensa independiente, tesonera y honesta. Ahora que la sociedad mexicana está dando pasos decisivos para modernizar y abrir su sistema político, y cuando al parecer estamos listos para culminar lo que ha tenido los visos de una eterna "transición a la democracia", ¿estarán los medios mexicanos a la altura de las nuevas circunstancias? ¿Lo estamos los periodistas?

Saludos, y hasta la próxima.

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