COLUMNA

LA MUERTE DE UN COMPAÑERO EN LA FRONTERA
Por Pamela Hartman*

Otra muerte anunciada: el homicidio de Benjamín Flores González en San Luis Río Colorado, un pueblo cercano a la frontera entre Sonora y Arizona. “Todos le dijeron a Benjamín que lo iban a matar, y él era el primero en reconocerlo”, me comentó un amigo de Flores, Mauricio Manzo, re p o rt e ro de La Vo z de la Frontera de Mexicali. Lo encontré en el velorio. “Él había escrito menos de la tercera parte de lo que sabía,” agregó. “Y por eso lo mataron.”

Combativo y entusiasta, pero siempre articulado, Flores escribió lo que muchos pensaban pero nunca pudieron decir. “No sólo m a t a ron a un periodista, mataron la esperanza de la gente que vio su trabajo como una f o rma de liberarse de la impotencia que sentía”, dijo Carlos Guzmán, presidente de la
Cámara de Comercio de San Luis.

En su columna No Confirmado Flores denunció a los políticos corruptos y a la policía que, según él, tenían vínculos con el narcotráfico. También criticó a otros reporteros.

Flores era tan rebelde que las autoridades lo expulsaron de la preparatoria y nunca fue a la universidad, según afirmó su sobrina, Julieta Espinoza. La encontré durante el velorio en honor de Flores, que duró toda la noche y contó con
la asistencia de cientos de personas. Según e l l a , su tío decía siempre: “Un hombre no está hecho de un diploma, sino de lo que gana en su vida con su propio trabajo y esfuerzos.”

Flores acababa de festejar su 29 aniversario y sus empleados estaban preparando una fiesta para el quinto aniversario de su diario, La Prensa, que tenía 5 mil lectores y pronto empezaría a vender publicidad en Yuma, Arizona. Pero el 15 de julio lo mataron a balazos.

Las autoridades sonorenses dicen que un narcotraficante local ordenó su muerte porque no le gustó lo que escribía acerca de él.

Fui al velorio y al funeral como a cumplir cualquier otra orden de trabajo. Entrevisté a sus familiares y amigos con toda la objetividad posible. Pero, como reportera que también cubre la frontera y de vez en cuando escribe sobre los narcos que operan allí, el evento me dio qué pensar.

Aunque no pueda juzgar el mérito de todas las acusaciones que Flores publicaba en sus columnas, es cierto que la corrupción en la frontera es endémica, y el narcotráfico afecta en grado tal a la cultura y la economía fronterizas que muchos funcionarios (en ambos lados) están involucrados en esa actividad.

El narcotráfico es la nota más importante de la frontera, pero no está bien cubierto ni por la prensa de Estados Unidos ni por la de México, a causa del miedo. Tememos que lo sucedido a Benjamín pueda pasarte a ti... o a mí. Y el riesgo es más significativo para los reporteros de diarios pequeños que no
tienen el peso de un medio como T h e N e w Yo r k Times o Proceso. A veces te sientes como si estuvieras absolutamente aislado, sin ninguna protección, armado sólo con una pluma y un cuaderno.

Benjamín decoró el local de su diario con una gran estatua del Quijote. Después de su muerte, sus empleados la mudaron a la entrada del edificio, donde lo mataron.

“ B e n j a mín decía que nosotros éramos la voz que clamaba en el desierto, y a veces nos sentimos muy solos.”

Jesús Barraza, director de La Prensa.

Pamela Hartman cubre la frontera para el diario Tucson Citizen, en Arizona.

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