QUÉ HAY DE NUEVO

Un mundo peligroso para los periodistas


La situación de la libertad de prensa en México se deterioró durante 1996, ya
que aumentó la cantidad de agresiones contra periodistas, y “los críme-nes
suelen quedar impunes” en este país.

Esa es la triste advertencia de Reporters sans Frontières (Reporteros sin Fronteras,
RSF) una organización internacional con sede en Francia y dedicada a defender “la
libertad de informar y estar informado”.

A principios de julio, una misión de RSF visitó México para evaluar in situ la situacion de la prensa mexicana, y próximamente publicará un informe al respecto. Por lo pronto, los representantes de RSF nos dejaron una versión en español, recién “salida del horno”, de su informe mundial publicado el 3 de mayo, día internacional de la libertad de prensa.

Ese documento advertía que nuestro oficio sigue siendo peligroso en casi la mitad de los 185 países miembros de las Naciones Unidas. En la última década, más de 600 periodistas de todo el mundo han sido asesinados por tratar de cumplir con su deber de informar al público. Tan sólo en 1996 resultaron muertos 28 periodistas “a causa de sus opiniones o en el ejercicio de su profesión”, y otros 93 seguían encarcelados. El país más peligroso para los periodistas es Argelia, donde fueron asesinados 8 profesionales en 1996. Existen otros “frentes calientes” como Rusia, Turquía y algunos países de América Latina, Africa y Asia en los que “la caza de periodistas tiende a convertirse en una actividad sin riesgos”.

RSF también destaca otras dos facetas de la represión contra la prensa: un incremen-to
en las leyes que pretenden limitar su li-bertad y la censura a internet.

El nuevo documento en español reproduce fragmentos del informe de mayo; se
concentra en catorce países “que constituyen, cada uno en su región, un ejemplo de
los ataques más graves contra la libertad de prensa”. Se trata de Etiopía, Nigeria, Cuba, México, Perú, China, Birmania, Indonesia, Bielorrusia, Serbia-Montenegro, Turquía, Ar-gelia, Irán y Siria.

En América Latina, señala Reporters Sans Frontières, los niveles de libertad de prensa acusan contrastes notables. Los ataques, amenazas y presiones políticas siguen siendo
la norma en muchos países del continente; en algunos, como México la situación ha empeorado y Cuba “es un ejemplo escalofriante de represión”.

En otros países de la región “los traficantes de drogas y c i e rtas guerrillas emplean medios expeditivos”, desde los a-tentados con bombas atribuidos a los carteles colombianos hasta los grupos mafiosos que operan en la frontera entre Brasil y Paraguay, los cuales “disparan contra aquellos periodistas que juzgan demasiado curiosos”.

La impunidad general de los autores de agresiones contra los periodistas “constituye una amenaza para la libertad de prensa en América Latina”, considera RSF. “Se esperaba que la vuelta a la democracia mejoraría la situación, pero los recientes asesinatos de periodistas parecen conocer el mismo olvido que los perpetrados durante los años de dictadura o de lucha contra las guerrillas.”

Sin embargo, RSF también recoge algunas “buenas noticias”, tales como la liberación de tres periodistas peruanos, que habían pasado casi tres años en prisión, así como una nueva ley chilena que abolió toda jurisdicción militar en asuntos de prensa y la victoria legal de varios profesionales argentinos que fueron llevados a juicio como medio de presión.

MÉXICO

El informe es sumamente crítico con respecto a la situación en México. Si bien los periodistas han encontrado maneras para ejercer su oficio, “las presiones del poder aumentan contra aquellos que se atre -ven a desafiar sus intereses”.

De acuerdo con RSF, los periodistas mexicanos “son atacados tanto por miembros del gobierno, que los cita a comparecer, como por hombres no identificados que los raptan o amenazan”. Más aún, “en México siempre es difícil determinar las causas de estas agresiones: los matones a sueldo son baratos y el asesinato de periodistas no
llama particularmente la atención”.

Sin embargo, observa el documento, las publicaciones regionales son cada vez más numerosas e independientes, mientras que el creciente número de estaciones de radio y televisión también limita la capacidad del gobierno para ejercer presiones políticas contra ellas.

El informe incluye numerosos casos específicos, descritos con todo detalle, incluyendo la desaparición de reporteros como Cuauhtémoc Ornelas, editor de la revista Alcance de Torreón, y “arrestos sin orden judicial”, como el ocurrido con Proto Carvajal García, del diario Acción de Iguala.

Entre los ataques físicos contra periodistas mexicanos se describe un atentado a balazos contra José Barrón Rosales, de Radio Huayacocotla, en Veracruz, y otro contra Gina Batista, del Canal 40 de televisión. Ambos resultaron ilesos.

Alvaro Cepeda Neri, de la revista La Crisis, y Heriberto Peña León, del diario Extra de la Tarde de Ciudad Obregón, fueron golpeados por desconocidos, así como Julieta Medina, del diario Reforma.

Leoncio Martínez Sánchez y Carmen Rodríguez, quienes trabajan para sendas estaciones de radio en Ciudad Acuña, Ta m a u l i p a s , “fueron golpeados por policías a quienes habían sorprendido golpeando a otra gente”. Otro ejemplo citado por el informe es el de Oswaldo Alonso de la estación Radiorama de Cuernavaca, Morelos, quien fue secuestrado y torturado por desconocidos durante El informe también denuncia un gran número de amenazas y otros tipos de “presiones” contra los medios mexicanos, incluyendo la acusación de fraude fiscal en contra del propietario del diario El Universal. De acuerdo con el documento, otros “obstáculos al libre flujo de la información” son el uso de las leyes sobre difamación y libelo para limitar a los medios, y la pro h ibición de vender ciertas publicaciones en lugares como el aeropuerto internacional de la ciudad de México.

El informe recoge asimismo actos contra el trabajo de algunos corresponsales extranjeros, no todos responsabilidad de fuentes oficiales o paragubernamentales. Por ejemplo, en julio de 1996 el Ejérc i t o Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) impidió que el corre sponsal del diario francés Le Monde realizara su labor informativa. Según los rebeldes, el trabajo de Bertrand de la Grange “no corresponde a las normas de un periodista considerado objetivo”.

Un mes después, el mismo de la Grange y Maité Rico, corresponsal del diario español El País, dijeron haber sido excluidos de la información de la Procuraduría General de la República y de la inteligencia militar sobre una encuesta realizada en Chiapas. Los informes de Reporteros sin Fronteras (extractos) pueden consultarse en internet –en inglés, francés y español– en http://www.calvacom.fr/rsf/. Los colegas interesados en estas publicaciones o en colaborar con la organización pueden comunicarse a 5 Rue Geo-ffroy- Marie, 75009 París, Francia, teléfono (33) 1 44 83 84 84, fax (33) 1 45 23 11 51 o a la dirección electrónica rsf@calva.net.

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