ARTÍCULO

NUESTRA RESPONSABILIDAD INTERNACIONAL
I Riesgos y recompensas, Por Tracy L. Barnett*

     La tensión entre lo viejo y lo nuevo, entre las tendencias aislacionistas e internacionalistas del periodismo, quedó en evidencia en la reciente conferencia nacional de Investigative Reporters and Editors (IRE, la asociación hermana de Periodistas de Investigación).La comunidad internacional estuvo presente en el evento que se realizó en junio en la ciudad de Phoenix, e incluyó a periodistas de Puerto Rico, Australia, Suecia, Filipinas y otros países de Europa, América, Africa y Asia. También estuvieron presentes más de 20 miembros de Periodistas de Investigación.
     Un tema recurrente en la conferencia fue la cooperación entre los periodistas para romper las barreras de silencio y revelar la verdad, es decir, una de las tareas fundamentales de IRE. Las discusiones al respecto fueron aún más importantes y oportunas porque este año se conmemora el vigésimo aniversario del Proyecto Arizona, y por ello se escogió la ciudad de Phoenix para la conferencia.
     En junio de 1977, Don Bolles, un reportero del diario Arizona Republic, fue asesinado cuando realizaba una profunda investigación sobre corrupción en ese estado. La recién creada IRE convocó a cerca de 50 periodistas de todo Estados Unidos, quienes fueron a Arizona para continuar el trabajo de Bolles. "Este no es un acto de venganza", dijo Bob Greene, del diario Newsday. "No venimos a encontrar el asesino de Bolles. Es una respuesta razonable a la muerte de un reportero, continuar con su trabajo".
     Seis meses después numerosos medios publicaron una serie de 23 partes que reveló la participación de importantes políticos y empresarios en actividades ilegales, desde el fraude hasta el narcotráfico. Finalmente el hombre que colocó una bomba bajo el automóvil de Bolles fue encarcelado, si bien no se pudo comprobar quién lo había contratado.
     El éxito de este trabajo conjunto, conocido desde entonces como el Proyecto Arizona, demostró las posibilidades de la cooperación entre periodistas y sirvió para consolidar a IRE a nivel nacional. Veinte años después, sigue siendo uno de los mayores orgullos de la organización, y las referencias al Proyecto fueron constantes durante la reunión de Phoenix.
     Sin embargo existen conceptos muy distintos sobre las ventajas y las responsabilidades que entraña la colaboración entre periodistas, como quedó demostrado durante una animada mesa redonda sobre reportajes de investigación realizados en varios países. La sesión fue conducida por David Kaplan, de la revista U.S. News and World Report, quien tiene una larga experiencia en investigaciones internacionales. Kaplan preguntó a reporteros de México, Suecia, Sierra Leona, Australia, Filipinas y Estados Unidos cómo trabajarían en diversas situaciones hipotéticas. Por ejemplo, describió un caso en el que un traficante internacional de armas vendiera equipo de tortura en Nigeria. Su empresa también tendría negocios en México, Suecia, Australia, Filipinas y Estados Unidos, y las respuestas de los conferencistas aportaron una fascinante colección de técnicas, sugerencias y mañas para hacer el trabajo periodístico en cada uno de esos países.
     Pero la discusión también provocó una interesante controversia cuando Kaplan preguntó qué pueden hacer los periodistas de otros países cuando un colega es encarcelado por su trabajo en algún país con un gobierno autoritario. Cada uno de los conferencistas ofreció alguna sugerencia, desde escribir cartas a ese gobierno o llamar a un boicot comercial contra el mismo, hasta enviar una delegación de reporteros auspiciados por IRE para continuar las investigaciones, en una versión internacional del Proyecto Arizona.
     John Lindsay, un periodista experto en asuntos internacionales y expresidente de la Junta de Gobierno de IRE, fue el único que mostró ciertas reservas. "Sé que lo que yo voy a decir no será popular", admitió, para después explicar que la función tradicional de IRE ha sido educativa y no política. "Nosotros metemos a los políticos en la cárcel", añadió. "No los cabildeamos".
     La respuesta pareció sorprender a muchos de los asistentes, especialmente los llegados de otros países, y dio lugar a una intensa discusión que continuó mucho después de que había terminado la mesa redonda. El fondo del asunto es una pregunta tan simple como profunda: ¿cuál debe ser el papel de IRE con respecto a la seguridad de nuestros colegas en otros países, a medida que la organización extiende sus actividades por el mundo?
     Si deseamos realizar nuestra misión de cooperación periodística en beneficio del público al que servimos, los periodistas que trabajan en Africa, en Indonesia o en México no pueden seguir siendo seres anónimos o estadísticas sin rostro. Ojalá nunca suceda, pero ha llegado el momento de preguntarnos qué hacer si un miembro de IRE o de una organización asociada a IRE utiliza las técnicas que enseñamos y termina en prisión o muerto a causa de su trabajo.
     "Cada vez vamos a tener más investigaciones que conduzcan a otros países", dijo Kaplan. "Dado lo que sucede hoy en día en el mundo, parecería miope no pensar de una manera más global".
     Kaplan es un antiguo miembro de IRE y a lo largo de los años ha colaborado con periodistas de otros países, a quienes adjudica una parte importante del éxito en sus propios reportajes sobre temas como las sectas y las organizaciones criminales internacionales.
     En su opinión, "debemos unir nuestras voces a las del Comité para proteger a los periodistas (CPR) y las organizaciones de derechos humanos, para exigir que se proteja a nuestros colegas y que quienes los hostigan o asesinan sean llevados ante la justicia. No hacerlo resulta el peor tipo de etnocentrismo". Si bien Lindsay ha apoyado los esfuerzos por proteger a los periodistas perseguidos en otros países, también adoptó una posición cautelosa al añadir que IRE debe analizar cada situación relacionada con esas agresiones.
     El año pasado Ying Chan, reportero del diario New York Daily News y miembro de IRE, presentó una demanda por difamación junto con un colega de otro país. Lindsay, quien era entonces presidente del comité internacional de IRE, se inclinó por asumir una posición a favor de ambos periodistas.
     "En ese caso se trataba de un miembro a quien conocíamos, quien tenía buenos antecedentes, y yo apoyé con entusiasmo ese tipo de actividad", dijo Lindsay. "En (el caso que se discutió en) Phoenix yo no conocía los antecedentes del reportero. Sería irresponsable hacer una declaración general y decir que IRE va a defender a los periodistas de todas partes sin conocer las circunstancias".
     Al igual que otros que se muestran reticentes a apoyar a capa y espada a los periodistas en peligro, Lindsay es reacio a relacionar a la organización con técnicas periodísticas corruptas. Mencionó el caso de los periodistas estadunidenses que se coludieron con la CIA en el pasado.
     "Pienso que la decisión debe ser en función de cada situación", dijo Lindsay. "No estoy dispuesto a asumir que no existe el mal periodismo".
     Bo Andersson, quien preside Gravande Journalister, la versión sueca de IRE, no considera que hablar a favor de los periodistas en peligro contradiga el papel eminentemente educativo de la organización.
     "No pensamos que estamos haciendo política cuando luchamos por la apertura, por la democracia, por la libertad de expresión", dijo. "Estos son asuntos periodísticos, y nos tenemos que involucrar en ellos".
     Bo recordó el caso de la periodista irlandesa Veronica Guerin, quien fue asesinada en su país en junio de 1996, presumiblemente debido a sus reportajes sobre corrupción. A las pocas horas de conocerse la noticia, el comité ejecutivo de Gravande Journalister envió una carta al gobierno irlandés para deplorar la muerte de Guerin y exigir una investigación completa. Además, los periodistas suecos se comunicaron con la Unión de Periodistas de Irlanda para determinar si podían colaborar de otra manera. Hasta el día de hoy, Bo se pregunta si su organización pudo o debió hacer más.
     "Podríamos habernos puesto en contacto con IRE para organizar un equipo de periodistas de todo el mundo que terminara el trabajo de Veronica en Irlanda", dijo Bo.
     Tanto él como otros periodistas internacionales de varios países, incluyendo Estados Unidos, consideran que ha llegado el momento de que IRE adopte una actitud más activista, lo cual podría poner a la organización en un contacto más estrecho con sus raíces.
     "Ustedes tienen una responsabilidad; ya lo hicieron en 1976, y fue la razón por la que se fundó la organización", dijo Andersson. "¿Por qué no lo pueden hacer una vez más?".
     William Orme, director del Comité para Proteger a los Periodistas, opinó que "IRE está entrenando a la gente para hacer un trabajo que en muchos países puede llevarlos a prisión o hacer que los maten, y es importante no perder eso de vista. Impartir conocimientos e incluso aportar recursos técnicos no es más que una parte del trabajo".

II Ataques contra periodistas
Por Marcela Szymanski

     Hoy en día muchos periodistas son asesinados cuando realizan reportajes de investigación. Un ejemplo triste y reciente es el de dos asesinatos ocurridos en México. En ambos casos los periodistas habían informado a las autoridades y a la "opinión pública" que sus vidas habían sido amenazadas. Jesús Bueno León trabajaba en el semanario Siete Días, el cual denunció la corrupción de algunos funcionarios públicos en el estado de Guerrero.
     Bueno incluso preparó una lista de las personas que debían ser investigadas en caso de que le sucediera algo a él. Desapareció el 20 de mayo, y dos días después su cadáver quemado apareció en el interior de su automóvil.
     Benjamín Flores era el propietario de La Prensa, un diario local de la ciudad fronteriza de San Luis Río Colorado, al otro lado del río de Yuma, Arizona. Flores denunció haber recibido amenazas de parte de narcotraficantes de la zona, y también tenía una lista de sospechosos en su computadora. El cadáver de Benjamín tenía 30 balas, pero sin duda los asesinos tienen muchas más para otros periodistas inquisitivos.
     ¿Y en dónde están las airadas voces de los periodistas? Es necesario escuchar con suma atención; además del Comité para Proteger a los Periodistas (CPJ) y la organización francesa Reporteros Sin Fronteras (RSF), no llegó ninguna protesta del extranjero.
     "Con frecuencia lo que mata a los periodistas es el silencio de sus propios colegas", dijo Raymundo Riva Palacio", el veterano periodista de la ciudad de México. "Muchos periodistas tienen la mente demasiado cerrada cuando se trata de defender el desempeño profesional de sus colegas. La primera pregunta que surge después de saber que alguien fue asesinado es 'Bueno, quizás él también estaba metido en algo sucio'".
     No querer que la inmaculada reputación de uno mismo se acerque a esa "suciedad" es ciertamente una actitud contraproducente para toda la profesión. Carlos Payán, el fundador de La Jornada, no tiene dudas al respecto. "Cuando escribíamos en nuestro diario sobre el ataque contra un colega periodista, lo hacíamos sabiendo que estábamos abriendo un paraguas protector sobre nuestras cabezas. Si arrojas todas las luces sobre la víctima, funciona como un escudo protector". Durante un viaje de investigación a México, el cual realizamos en nombre de Reporteros sin Fronteras, descubrimos gran amargura y desencanto entre los periodistas que habían sido atacados, una actitud de "tuvimos que acostumbrarnos a estar solos".
     Jesús Ramírez Cuevas es un periodista de televisión independiente quien fue secuestrado junto con dos colegas por una fuerza especial de la policía en octubre de 1996. Fueron privados de su libertad, amenazados y maltratados durante varias horas. La policía robó sus cámaras de televisión y sus computadoras portátiles. Y una vez más, tan solo el CPJ y RSF conectaron su fax para exigir que se hiciera justicia.
     En noviembre del año pasado, RSF unió sus esfuerzos a los de la organización humanitaria estadunidense Human Rights Watch/Americas (HRW) para denunciar los ataques contra la prensa en México, así como la impunidad de los atacantes. El comunicado se publicó de manera simultánea en Bruselas, París, Washington y la ciudad de México, y fue a parar a los escritorios de los diplomáticos europeos que estaban dispuestos a negociar un acuerdo de libre comercio con México. A final de cuentas, el comunicado provocó tanta atención que el gobierno mexicano no pudo evitar que el nuevo acuerdo incluyera una cláusula de respeto a la democracia y a los derechos humanos.
     "El escrutinio internacional pone muy nerviosos a los gobiernos; debemos aprovechar su efecto con mayor frecuencia," dice Miguel Angel Granados Chapa, un analista político cuya columna se publica en 40 diarios de México. "Los periodistas que no encuentran apoyo en su país con frecuencia son salvados por la solidaridad internacional; pero tristemente muchas veces la solidaridad proviene de organizaciones de derechos humanos y no de otros periodistas".

¿Qué podemos hacer?
Por Tracy L. Barnett y Marcela Szymanski

     Entonces, ¿qué pueden hacer IRE y sus miembros? Si bien nadie sugiere que IRE desvíe recursos de su objetivo principal, que es la capacitación, sí es posible hacer mucho para aprovechar sus redes de contactos sin cargarle la mano a su persona. Por ejemplo, la lista de correo electrónico (listserve) de IRE puede servir para distribuir información sobre los asesinatos y encarcelamientos de periodistas. Si un miembro de IRE es asesinado o recibe amenazas graves, proponemos que se haga un envío electrónico de emergencia. Como mínimo, se puede incluir un mensaje en el siguiente envío regular de la organización a sus miembros y en sus publicaciones periódicas, IRE Journal y Uplink. Así, cada miembro de IRE puede decidir si desea responder, y de qué manera.
     Una carta a las autoridades firmada por la junta de gobierno de IRE podría tener mucho peso. Además, los miembros podrían inundar con mensajes individuales las máquinas de fax del gobierno en cuestión, lo que sin duda llamaría la atención del más lento de los burócratas.
     IRE podría promover que los periodistas "adoptaran" a un colega perseguido o encarcelado. Los miembros de IRE pueden hacer todo lo que esté a su alcance para asegurar que este tema sea discutido en sus propios medios. Por ejemplo, advertir a los editores de la existencia de una noticia importante en los cables, o cubrir el evento o la reacción local al mismo. Estas acciones pueden seguir el modelo recomendado por Reporteros sin Fronteras, que propone "auspiciar" a un periodista en peligro de la siguiente manera:

    •Aprovechar todos los eventos importantes en el país en cuestión (visitas oficiales, elecciones, celebraciones nacionales) para llamar la atención sobre la situación del periodista.
    •Ponerse en contacto con los gobiernos respectivos cuando el evento así lo permita.
    •Convocar a los lectores y al público de radio y televisión a ayudar, por ejemplo, mediante cartas a la embajada del gobierno en cuestión.
    •Escribir una vez al mes al prisionero y a su familia


     La persona de RSF que auspicia a un periodista también participa en un día especial que se organiza cada mes de noviembre, cuando todos los medios involucradas en la operación hacen un llamado al público en general para que presione a los gobiernos que encarcelan a los periodistas.
     Otra iniciativa de RSF, con la ayuda de las Naciones Unidas, consiste en convertir a un medio de un país industrializado en "gemelo" de otro medio en un país en desarrollo. Esta iniciativa se ha practicado principalmente en Europa, Asia y el antiguo bloque soviético. Un ejemplo es el de la relación de "gemelos" que existe entre Le Monde Diplomatique, de Francia, y La Nation, de Argelia. IRE podría convocar a sus miembros a llevar esa iniciativa a las redacciones de Estados Unidos.
     La relación de "gemelos" funciona de la siguiente manera:

    •Cada organización noticiosa cede sus derechos para que su socio pueda publicar todos sus materiales;
    •el medio del país industrializado apoya a su socio con cpacitación editorial y administrativa, y con equipo si sus recursos lo permiten, y
    •si el medio del país en desarrollo lo desea, su socio se pone en contacto con el gobierno y con otras dependencias responsables de la represión, además de publicar los materiales censurados. También puede informar a su público sobre los problemas del medio asociado.


*Tracy L. Barnett es reportera del diario Santa Cruz Sentinel, de California, y fue directora asistente de IRE. Marcela Szymanski es corresponsal del diario Reforma en Bruselas.

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