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Los veinte enemigos de internet

La organización francesa Reporteros sin fronteras (rsf), dedicada a la protección de periodistas en todo el mundo, ha identificado a “los veinte enemigos de internet”, es decir, sendos países autoritarios que pretenden limitar el uso de este medio de comunicación dentro de sus fronteras.

Esos veinte enemigos forman parte de una lista mayor formada por 45 países que “controlan el acceso a internet, utilizando sobre todo un proveedor de acceso exclusivo”. Algunos regímenes impiden completamente a sus ciudadanos el acceso a internet mientras que otros controlan a los proveedores de acceso, filtran los sitios “ideseables” u obligan a los usuarios a registrarse ante las autoridades. Todo ello, con el pretexto de proteger al público contra “ideas subversivas” o de “garantizar la seguridad o la unidad del país”.

Como bien señala el informe, el auge de internet coloca a los gobiernos autoritarios ante un dilema: por una parte, esta herramienta “permite que cualquier ciudadano disfrute de una libertad de palabra sin precedentes en esos sistemas políticos, lo cual representa una amenaza para ellos”. Por la otra, internet “representa un factor de desarrollo económico gracias al correo electrónico y al intercambio de información técnica y científica, lo cual induce a algunos de esos regímenes a fomentar el  desarrollo de la red”.

Esto ha ocurrido en países como Malasia y Singapur, donde las autoridades tienen dificultades para controlar los sitios considerados “peligrosos” y, además, los internautas encuentran medios para eludir la censura.

La situación es distinta en los veinte países “enemigos de internet” identificados por rsf, los que “controlan total o parcialmente el acceso a este medio de comunicación, o que se dedican a censurar sitios y a sancionar a los internautas”. Se trata de Arabia Saudita, Bielorrusia, Corea del Norte, Cuba, China, Irak, Irán, Libia, Myanmar, Sierra Leona, Siria, Sudán, Túnez, Vietnam y seis países de las regiones del Cáucaso y Asia central (Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán).

Algunos de estos países, de acuerdo al informe de rsf, son un verdadero páramo cibernético. Por ejemplo en Corea del Norte, Siria y Libia es imposible acceder a internet, mientras que otros gobiernos como los de Arabia Saudita, Bielorrusia y Sudán controlan estrictamente o monopolizan los proveedores de servicios. El régimen de Ryad, además, filtra y censura los sitios que proporcionan “información contraria a los valores islámicos” y considera que internet es un “vector nocivo de occidentalización de las mentalidades”. En Irán se aplica a internet la misma censura que a otros medios de comunicación y se impide el acceso a determinados sitios. Por  ejemplo, “se ha dado el caso de estudiantes de anatomía que no han podido tener acceso a páginas de la red dedicadas a la anatomía”.

Algunos usuarios han pagado su navegación con la cárcel. En China, por ejemplo, el “profesional informático” Lin Hai fue condenado a dos años de prisión por dar las  direcciones de correo electrónico de 30 mil internautas chinos a una revista electrónica  disidente que se hace desde Estados Unidos. En Cuba, indica el informe de rsf, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores demandó por difamación a un periodista de la agencia independiente Cuba Verdad a raíz de un artículo publicado en el sitio Cubanet, ubicado en Estados  Unidos. “El periodista se halla todavía en espera de juicio y puede ser condenado a una pena de dieciocho meses de cárcel”.

Y en Sierra Leona, en 1999 fueron arrestados dos periodistas del diario electrónico The Independent Observer, acusados de colaborar con otro diario electrónico hecho en el extranjero “por periodistas que han optado por la clandestinidad”.

Otros gobiernos recurren a estratagemas más tortuosas. En Túnez, explica rsf, hay  dos proveedores de acceso a internet, supuestamente privados. Uno es dirigido por la hija del Presidente Ben Alí, y otro por “un allegado de los círculos dirigentes del poder político”. Y ambos controlan las conexiones que ofrecen. En 1998 se creó un sitio con una dirección que intencionalmente se prestaba a ser confundida con la de la organización humanitaria Amnesty International, la cual ese mismo año criticó la situación de los derechos humanos en Túnez. Solo que el sitio www.amnestytunisia.org fue creado por una firma de relaciones públicas que trabaja para el Estado tunecino, y se dedica a hacer propaganda sobre las actividades de Ben Alí en pro de los derechos humanos. El sitio de Amnesty International, mientras tanto, “está bloqueado en todo el territorio de Túnez”.

El texto completo de Los veinte enemigos de internet puede consultarse en el sitio de Reporteros sin fronteras, en www.rsf.fr.

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