EL ADELANTO

CON PARCHE EN EL OJO Y CARA DE MALO

Dice Joaquín Sabina que si le dan a elegir optaría por ser un pirata cojo con pata de palo. Esa misma elección parecen haber hecho miles de vendedores ambulantes que ocupan las calles del centro de la ciudad de México, quienes ofrecen todo tipo de programas de cómputo reproducidos de manera ilegal.

Por el equivalente a 15 o 25 dólares es posible obtener la última versión en disco compacto de la suite de programas Office, de Microsoft; mientras que el precio en las tiendas mexicanas supera los 400 dólares. Si el cliente prefiere programas de entretenimiento o juegos para niños, en cuestión de minutos estarán en sus manos. Estos piratas modernos están incorporados por completo a la tecnología, al uso de programas de cómputo, a la economía informal.

Ante esta avalancha de reproducciones ilegales los grandes mons-truos del software o paquetería como Microsoft, Apple, Lotus y algu-nos otros, se han aliado con el fin de compartir información y combatir en la medida de lo posible este problema. Éste es particularmente gra-ve en América Latina, uno de los peores focos de piratería.

Según el estudio Impacto de la industria de software empacado en la economías latinoamericanas, preparado por la consultora Price Waterhouse, las mayores pérdidas de ingresos a causa de este delito se registran en Brasil (395 millones de dólares anuales), Méxi-co (133 millones) y Argentina (105 millones).

Es común que los usuarios de esa paquetería ilegal desconozcan el movimiento económico que hay detrás. Por ello conviene pregun-tarse cuál es el motor de la piratería, saber si los precios de los pa-quetes legales son tan altos a causa de los impuestos y si existen otra razones que impulsen el uso de programas piratas. Por otra parte, sería interesante saber qué están haciendo las empresas de la industria informática para promover el uso de programas legales.

Asimismo, ¿cuál es el impacto que la piratería tiene en la econo-mías y la generación de empleos?

¿Las otras grandes industrias siempre utilizan programas con li-cencia? ¿Y los gobiernos, a todos los niveles? Quizás también algunos de ellos llevan un parche virtual sobre el ojo...

El problema de la piratería informática es significativo: de los 574 millones de programas de software instalados en el mundo en 1997, el 40% (228) fueron copiados sin licencia. Con las tecnologías modernas y amigables, hoy en día es muy sencillo comprar una quemadora de discos compactos y reproducir cientos o miles de veces un programa, a cambio de los centavos de dólar que cuesta cada CD en blanco. La inversión es mínima y las ganancias sustanciosas.

A pesar de que desde hace más de una década la industria de la tecnología informativa es uno de los sectores industriales con mayor crecimiento, las pérdidas que ha tenido a causa de la piratería son notorias.

En 1996 las ventas de software empacado fueron de 2820 millo-nes de dólares, mientras que el valor de mercado de los programas copiados ilegalmente se calcula en 911 millones. Según Price Water-house, estas pérdidas "constituyen una seria limitación al crecimiento posterior de la industria, deteniendo la creación de nuevos empleos, afectando adversamente las decisiones de inversión, y limitando el desarrollo de productos de software..."

¿Cómo se ven afectados los pequeños programadores? ¿En Méxi-co, cuánta gente vive de la venta de piratería? ¿Cuál es la cadena de conocimientos, negocios y complicidades que termina con los ven-dedores ambulantes del centro histórico de la ciudad de México? Es una investigación que vale la pena. Más aún, si México y Brasil son dos de los países con mayor índice de piratería, ¿hay alguna cone-xión entre bandas organizadas? Esta es una buena oportunidad para que algunos miembros trabajen en equipo y se coordinen con colegas de otros países.

Los socios de Periodistas de Investigación interesados en este te-ma cuentan con la oferta de Microsoft y de la Business Software Alliance de facilitarnos todo el material que ellos han recopilado so-bre el asunto.

También es posible encontrar información interesante en la página de la Software Publishers Association (spa), www.spa.org/piracy

Quizás cuando corremos un programa pirata en nuestra computadora no pensamos en las miles de copias que pueden estar circulando en las calles. Si la industria formal de paquetería emplea en forma directa a más de 114 mil personas en América Latina, ¿a cuántos emplea la informal?

Las divisas que llegan a la economía subterránea constituyen uno de los nutrientes básicos de los países latinoamericanos, pero ese dinero no proviene tan solo de las remesas que envían los migrantes y del narcotráfico. También resulta interesante seguir la pista del dinero y ver de dónde viene y hacia donde va el negocio en otras industrias como la de la piratería informática. (Alma Delia Fuentes)

[Correo]  [Inicio]  [Arriba]   [Atrás]