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El Informante sigue levantando
ámpula

Cuando se estrenó la película estadunidense El informante (The Insider), muchos colegas pensaron que se trataba de una gran lección de periodismo estadunidense. La historia de un aguerrido productor de noticias de televisión que convence a una fuente que hable a cámara sobre las prácticas ilegales e inmorales de la gran industria tabacalera era de por sí intere sante .

Al incluir un vistazo a los procesos editoriales de una gran cadena de T V —la C B S— y sobre todo, a la autocensura en la que incurre para no arriesgarse a una demanda legal, El infor m a n t e p a recía ser un fiel retrato de lo mejor y lo peor del periodismo de investigación contemporáneo.

Su atractivo principal era, por supuesto, que se trataba de una historia real. Al Pacino, como lo hicieron lustros atrás Dustin Hoffman y Robert Redford en la recreación del escándalo Watergate, interpretaba a un periodista de la vida real en su lucha desigual contra fuerzas mucho más poderosas. Pero en este caso los villanos estaban también dentro de la propia redacción; mientras que en Todos los hombres del presidenteWoodward y Bernstein contaban con el apoyo de su periódico, en El informante los responsables del programa 60 minutos sacrifican los valores periodísticos en aras de los intereses comerciales al eliminar la entrevista clave del reportaje.

Todos los hombres del presidentetenía un final si no feliz por lo menos justo, y un mandatario corrupto se veía obligado a renunciar debido en parte a la tenaz investigación de dos reporteros. El infor mante, por el contrario, mostraba cómo el mejor periodismo de investigación estadunidense está retrocediendo ante el acoso de los señores del dinero. En la película, el periodista interpretado por Pacino, Lowell Bergman, renuncia indignado por la cobardía de sus jefes mientras la industria tabacalera sigue envenenando impunemente a sus adictas víctimas.

Sin embargo, y quizás en parte por la buena manufactura de la película, muchos colegas al parecer dejaron en la taquilla el escepticismo propio de la profesión y aceptaron sin cuestionar las premisas de El informante . Cabe recordar que no se trata de un documental, sino de un producción cinematográfica inspirada en un hecho real.

Y precisamente porque la idea surgió de un hecho real, existen numerosas versiones sobre lo que ocurrió cuando el periodista Lowell Bergman decidió investigar a la compañía tabacalera Brown & Williamson Tobacco.

Algunas de esas voces se han hecho públicas, y presentan una imagen muy diferente del heroico reportero representado por Pacino. 

Es el caso de Don Hewitt, el creador y durante mucho tiempo productor ejecutivo de 60 minutos de la cadena CBS, y quien aparece en la película como uno de los jefes que decide eliminar la entrevista. 

La versión de Hewitt es muy diferente. Según dijo en junio ante el sorprendido público que asisitió a la conferencia de Investigative Reporters and Editors (IRE) en Nueva York, Bergman "conspiró" con los guionistas de El informante para hacer una película llena de falsedades. Más aún, afirmó Hewitt, Bergman siguió cobrando un salario de la misma cadena a la que denunció, y mintió respecto a quiénes tomaron la decisión de censurar el reportaje sobre el tabaco.

Las declaraciones de Hewitt provocaron una gran controversia, incluyendo la irritación de algunos participantes en la conferencia quienes pensaron que se trató de un ataque injusto contra Bergman ya que éste no tenía manera de refutarlo. Bergman, por su parte, había enviado una carta a los organizadores de la conferencia de IRE horas antes de la conferencia de Hewitt, en la que se refería a las Lowell Bergman Don Hewitt acusaciones de éste. A continuación presentamos una crónica de lo ocurrido en la conferencia de IRE, y una versión resumida de la carta enviada por Bergman. Los lectores interesados en esta controversia también pueden consultar la revista Columbia Journalism Review (CJR, www.cjr.org/year/99/6/insiderreview.asp), revisar los archivos del diario The New York Times ( http://archives.nytimes.com/archives) y consultar una entrevista del programa Frontline con Bergman (http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/smoke/bergman.html). 


Hewitt responde a la versión cinematográfica

Por Michael Patrick Carney

Todo empezó cuando Jeffrey Wigand habló con Lowell Bergman, productor del programa 60 minutos , sobre los esfuerzos de la empresa Brown & Williamson Tobacco para que los cigarrillos fueran más adictivos. Wigand se había puesto en contra de su antiguo patrón y violó un acuerdo de confidencialidad. 

Hasta aquí no parece haber desacuerdos. Cinco años después, una película sobre el caso Wigand y la manera en la que lo manejó 60 minutos reavivó los rescoldos de la traición. Los acontecimientos se precipitaron durante el discurso estelar de la conferencia nacional de IRE en Nueva York.

Don Hewitt, creador y durante muchos años productor ejecutivo de 60 minutos , fue invitado a hablar sobre el periodismo de investigación y para ofrecer su punto de vista sobre la película El infor mante y los temas que presenta. Hewitt se lanzó a un extenso contra ataque contra Bergman. Dijo que Bergman "conspiró" con un guionista para hacer una adaptación mediocre de un excelente reportaje publicado por Marie Brenner en la revista Vanity Fair (Brenner fue la primera en escribir sobre el caso Wigand, y El Informante está inspirado en su trabajo. Nota del editor).

Hewitt dijo también que la película está llena de errores, distorsiones y falsedades, y que Bergman siguió recibiendo un salario de la cadena televisora, a diferencia del personaje representado por Al Pacino, quien renunció como protesta.

"Yo no pemitiría que este periodista se acercara a menos de cien millas de una redacción o a mil millas de una escuela de periodismo", dijo Hewitt. Bergman trabajó durante 16 años en la división de noticias de la cadena CBS, y después de eso ha trabajado para el programa Frontline de la cadena PBS y para el diario The New York Times. También es profesor de periodismo en la Universidad de California en Berkeley.

Hewitt rechazó la manera en la que lo presenta la película, como un corresponsable de la decisión de eliminar la entrevista con Wigand del reportaje sobre la industria tabacalera transmitido en 1995.

"No hay nada sobre el tabaco y la adicción a la nicotina que Mike Wallace (productor de 60 minutos ) no hubiera reportado mucho tiempo antes de hacer el reportaje con Jeffrey Wigland", dijo Hewitt.

"Mike dijo en el espacio al aire de CBS, con la anuencia de CBS, que los directivos de CBS habían considerado necesario ceder ante lo que percibían como amenazas de enfrentar acciones legales".

Un airado debate se produjo cuando Hewitt había terminado su discurso y fue confrontado junto con Wallace por David Fanning, un partidario y amigo de Hewitt. "No eliminamos el reportaje", dijo 

Hewitt visiblemente enojado. "La corporación eliminó el reportaje". "Ese hijo de puta se volvió contra mí, me mintió y me traicionó, dijo Wallace, quien trató infructuosamente de conocer el contenido de El informante antes de su estreno comercial. Tanto él como Hewitt aparecen en la película cediendo ante la presión de sus superiores en CBS.

Bergman sostiene que ese retrato es verídico (ver su carta abajo), y dijo en entrevista que estaba "muy consternado" porque los organizadores de la conferencia de IRE permitieron que Hewitt hiciera un ataque tan personal. Los organizadores dijeron que no solicitaron a Hewitt una copia de su discurso antes de pronunciarlo.

"Durante el discurso hubo gente que me llamó con su celular", dijo Bergman. "Estaban escandalizados por lo que decía (Hewitt), pero pensaron que no podían refutarlo porque tienen que trabajar en este negocio".

Bergman fue invitado a hablar en la conferencia de IRE de 1999, pero canceló su presentación el mismo día de sus dos presentaciones. No fue invitado a hablar en la conferencia de este año.

En entrevista, dijo que la noche anterior al discurso de Hewitt supo por un reportero de la agencia AP que el fundador de 60 minutos pensaba centrar su discurso en él y en la película. Al parecer el reportero le leyó partes de una carta, aún no publicada, que Hewitt envió a CJR. Horas antes del discurso de Hewitt IRE recibió por fax una carta de Bergman en la que éste se refería a las acusaciones y pedía se leyera durante la conferencia. En vez de leer la carta, los organizadores de la conferencia decidieron distribuir una copia entre los asistentes al discurso de Hewitt. Bergman revisó el texto después del discurso, y esta versión también se puso a disposición de los asistentes y fue colocada en el sitio de internet de IRE.

Durante su discurso, Hewitt criticó a la corporación Disney, productora de El informante y propietaria de la cadena de TV ABC . Dijo que Disney no mencionó en la publicidad de la película que en una ocasión se había negado a ratificar un reportaje sobre la compañía tabacalera Phillip Morris.

Hewitt también criticó a Tom Goldstein, director de estudios de posgrado en periodismo de la Universidad de Columbia, quien debido a su "amistad" con Bergman organizó un foro sobre El informantey le dio espacio al periodista en el número de mayo/junio de C J R. Debido a la naturaleza y el contenido del discurso de Hewitt, así como a la respuesta de Bergman, IRE ha intentado organizar un foro en el otoño para que ambos debatan en público sobre estos temas bajo la conducción de un moderador imparcial. Hewitt ha rechazado la invitación, y dijo que sus comentarios adicionales aparecerán en CJR. Bergman, quien se había mostrado dispuesto a participar en un debate público, dijo que no estaba seguro de participar en un debate auspiciado exclusivamente por IRE.

Michael Patrick Carney es estudiante de posgrado en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri. Este texto apareció en el número de julio/agosto del boletín IRE Journal .


Una especie de novela histórica

Tomado de la car ta enviada por Lowell Bergman a IRE el 2 de junio de 2000 
Jeffrey Wigand

Desafortunadamente, estoy trabajando en un documental de cuatro horas sobre la guerra contra las drogas para el programa Frontline . De haber recibido una advertencia previa y una invitación, me hubiera dado mucho gusto confrontar a mi antiguo jefe. Sin embargo espero que en aras de la justicia esta declaración sea leída:

Yo nunca fui a ver a Mike Wallace para pedir mi antiguo empleo.

Mike lo sabe y ha reconocido que él ofreció "ir a batear por mí" si le filtraba una versión actualizada del guión de la película y organizaba una proyección previa al estreno comercial. Rechacé su oferta y le dije que en todo caso no tenía la autoridad para satisfacer su solicitud.

Él reconoció en esa reunión que sabía que yo ya había organizado otro trabajo tanto con Frontline como con The New York Times . Hewitt lo sabe, pero insiste en repetir este mito.

Hewitt sabe que mi trabajo como consultor en El informante fue aprobado por CBS como parte de una renegociación de mi contrato después de que se transmitió el reportaje sobre el tabaco. Esa renegociación incluyó ser retirado, debido a mi insistencia, del equipo de 60 minutos . En el contrato que firmé con los productores de la película acordé decir la verdad tal como yo la conocía, y eso fue lo que hice.

Hewitt sabe que cedió sin chistar cuando el departamento legal de CBS le dijo que habíamos "interferido" con el contrato de Jeffrey Wigand, el ex ejecutivo de la empresa tabacalera B&W. Y cuando se estaba preparando la versión "censurada" del reportaje fue Hewitt quien insistió que fuera eliminada del reportaje toda mención de los millones de dólares que ganarían los ejecutivos de CBS gracias a la fusión con Westinghouse.

Dos meses después de la reunión en la que se decidió eliminar la entrevista, tanto Hewitt como Mike Wallace apoyaron esa decisión en la primera plana del New York Ti m e s. No fue sino hasta que todo se hizo público que Wallace comprendió su error y ofreció la disculpa al aire a la que se re f i e re Hewitt. Mike también re conoció que "nosotros" habíamos "cedido". Pero Don Hewitt no se arrepiente de nada.

Hewitt se reunió, sin mi conocimiento, con John Scanlon, un publirrelacionista de Brown & Williamson quien dirigió la campaña de difamación para desacreditar a Jeffrey Wigand. Como me dijo más tarde Mike Wallace, Don Hewitt decidió despedirme porque creyó en la campaña orquestada por Scanlon.

Todo ello aparece en la película. Por algo no le gusta para nada a Don Hewitt.

Pero más importante que qué hizo quién son los muy serios temas relacionados con este incidente en CBS. La censura y la autocensura en las noticias de las cadenas de televisión son una realidad.

Las cadenas no lo informan al público e insisten en que se mantenga en secreto. Se trata de una plaga que afecta a nuestro trabajo y a nuestra credibilidad y debe ser discutida en público. El trabajo de r eporteoverídico en televisón está en estado crítico.

Sí, es cierto que si habas de esto en público pones en riesgo tu trabajo y tu futuro. ¿Pero no es eso lo que le pedimos que haga la gente como Jeffrey Wigand?

Nadie dijo que El informante es un documental. Es una especie de novela histórica. Y en ese sentido es filosófica y emocionalmente nula, o es acertada. Mi esperanza es que la historia que se narra en la película pusiera estos temas en la agenda de una vez por todas, y quizás la virulenta reacción de Hewitt contribuirá a ello.

Finalmente, no me sorprende que Hewitt llegara a un ataque personal tan bajo como recomendar que se me excluya tanto de la profesión como de la enseñanza. Después de todo, él es "Don Hewitt". Por ello reitero la invitación que se le hizo en noviembre pasado para aparecer en público conmigo y debatir estos temas de manera abierta. Lo que sucedió en CBS y 60 minutos durante el episodio del tabaco no es un incidente aislado, y él lo sabe.

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