EL ADELANTO

Leyes migrartorias absurdas en EU

Hace algunas semanas, nuestra socia y amiga Lise Olsen publicó una interesante serie de reportajes sobre las absurdas situaciones a las que han conducido las nuevas leyes migratorias de Estados Unidos. Si bien esos reportajes se concentraron en lo que sucede con personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) en el estado de Washington, la propia Lise, quien ahora trabaja para el diario Post-Intelligencer de Seattle, señala que las "locuras" de la "migra" pueden servir como material para artículos tanto suyos como de otros colegas mexicanos y latinoamericanos en general.

 Sin embargo, este tema ha pasado inadvertido para casi todos los periodistas latinoamericanos, por no mencionar a las autoridades mexicanas que no han levantado un dedo para salvaguardar a sus conciudadanos afectados por el celo contra los inmigrantes que impera en Estados Unidos. Por ejemplo, en fecha reciente un ciudadano mexicano que residía en Texas fue deportado a pesar de que era ya residente legal y tenía profundos vínculos laborales y familiares en ese estado. Su crimen, de acuerdo con la nueva legislación federal, fue que hace más de una década fue declarado culpable de conducir en estado de ebriedad. En ese entonces saldó su deuda con la justicia, pero las actuales leyes migratorias permiten deportar a un extranjero legal que tenga antecedentes como los citados.

Otras líneas de investigación relacionadas con las estrictas leyes migratorias aprobadas en 1996, de acuerdo con la información que nos envió Lise, son las siguientes:

 Existe un número creciente de personas detenidas de manera "indefinida", es decir, contra las que se ha dictado una orden de deportación pero que no pueden regresar a su país de origen por razones políticas o personales. Hoy en día son más de 3 500, y cerca de la mitad son cubanos detenidos en el estado de Florida.

Está aumentando el número de personas deportadas por cometer delitos, incluyendo aquellos que no son considerados graves como el hurto en tiendas (shoplifting) e ilícitos ocurridos diez o más a–os atrás. Esto se debe a que la ley de 1996, que aumentó el número de delitos por los que puede ser deportada una persona, se aplica de manera retroactiva y ha afectado a numerosas personas que llevan muchos a–os residiendo en Estados Unidos, e incluso tienen cónyuges e hijos de nacionalidad estadunidense. Muchos de ellos son mexicanos que se ven obligados a dejar atrás a sus familias o llevarlas a México, país que desconocen por completo, incluyendo el idioma, ya que arribaron a Estados Unidos cuando eran ni–os.

Las leyes contemplan penas muy severas para los "extranjeros criminales" (criminal aliens) que hayan sido deportados y traten de regresar a Estados Unidos de manera ilegal. La sentencia puede llegar hasta los 20 a–os en una penitenciaría federal, pero eso no arredra a muchos deportados que a pesar de esas condiciones han tratado de volver. Obviamente, el número de extranjeros recluidos en penitenciarías estadounidenses, muchos de ellos mexicanos, está aumentando. Las consecuencias de estas medidas pueden ser muy dolorosas, como podría ser el caso de un padre que ignore los riesgos e ingresa a Estados Unidos para ver a su familia. No es necesario que cometa algún nuevo delito para que sea arrestado en ese país por su "reingreso ilegal" y sea sentenciado a una larga pena.

 La investigación de estos temas requiere de gran paciencia y buenas fuentes, señala Lise, quien menciona las siguientes entre las más útiles:

 Los defensores de oficio que se ocupan de los "detenidos de manera indefinida" y de los acusados de "reingreso ilegal". Estos abogados tienen oficinas en las grandes ciudades de Estados Unidos y son particularmente activos en Los Ángeles y Sacramento.

La contraparte de los abogados defensores, es decir, los fiscales que trabajan para la fiscalía federal (U.S. Attorneyís Office) y que colaboran de manera cercana con el SIN en la aplicación de las leyes migratorias.

Los registros de las cortes federales, que suelen ser públicos. Se pueden buscar bajo el nombre de "SIN", de la procuradora federal Janet Reno, de la comisionada del SIN Doris Meisssner, o del director de distrito del SIN en la corte respectiva.

Las numerosas organizaciones no gubernamentales que se dedican a defender los derechos de los inmigrantes, así como los despachos privados que ofrecen servicios legales y de gestoría. Los nombres y direcciones de muchos de ellos aparecen en la página electrónica de Periodistas de Investigación, en la sección De pesca con la red (bajo Migración y derechos humanos). La sección amarilla del directorio telefónico de casi cualquier ciudad importante también incluye numerosos despachos y abogados especialistas en migración.

 También existen otros recursos en internet, tales como la lista de correos (listserve) del Centro de Estudios Migratorios de Estados Unidos www.cis.org. Dicha lista permite recibir reportajes periodísticos e información relacionados con la migración, participar en debates sobre el tema e incluso localizar fuentes específicas.

 Lise aconseja recurrir a los propios detenidos, quienes se conocen entre ellos y con frecuencia se muestran accesibles a los reporteros. Asimismo, los trabajadores sociales y religiosos que trabajan con los detenidos pueden ser fuentes útiles. Se les puede localizar en cada cárcel o reclusorio, y con frecuencia saben mucho acerca de los detenidos y sus historias personales.

Por supuesto, el SIN, que mantiene estadísticas (no necesariamente confiables) sobre sus actividades, y cuyos portavoces pueden tramitar entrevistas con funcionarios y en ocasiones incluso con personas detenidas.

 Las cortes especializadas en casos migratorios. Sus registros no son públicos, pero sí es posible entrar a las audiencias.

 Los lectores de La Red pueden dirigirse a nuestras oficinas para obtener una copia de los reportajes de Lise, a quien agradecemos la información enviada para este Adelanto.

[Correo]  [Inicio]  [Arriba]   [Atrás]