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LA RUTA DEL DINERO EN LAS CAMPAÑAS, primera parte
Por Gerardo Albarrán de Alba*

     Las 14 cajas que presentó Andrés Manuel López Obrador con pruebas de un gasto electoral equivalente a 70 millones de dólares en la campaña de Roberto Madrazo son, para la política mexicana, lo que para la arqueología fue el descubrimiento de la tumba mixteca de Monte Albán.

Recordemos un poco

     Convertido en el primer conflicto postelectoral para la administración de Ernesto Zedillo (pese a haberlo heredado del gobierno salinista), el caso Tabasco determinó en muchos sentidos la negociación política nacional durante los dos primeros años de este sexenio.

     Zedillo no pudo impedir el avance del segundo "éxodo por la de mocracia" (el primero, años antes, había terminado con la caída del gobernador Salvador Neme Castillo), y tomó posesión de la Presidencia de la República con un plantón de perredistas en el zócalo capitalino, encabezado por Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño exigía la anulación de las elecciones del 20 de noviembre de 1994 que, pese a innumerables denuncias sobre irregularidades antes, durante y después de los comicios, llevaron a la gubernatura a Roberto Madrazo Pintado.

     La Convención Estatal Democrática registró más de 3 mil irregularidades ocurridas durante la jornada electoral. Según Alianza Cívica, se trató de "una perfecta farsa implementada por el PRIgobierno para aparentar unas elecciones libres que nunca se dieron".

     Con actas en la mano, López Obrador denunció que el 70% del cómputo electoral no cuadraba, mientras que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) impugnó en tiempo y forma 1,100 de las 1,744 casillas instaladas en todo el estado, lo que equivale al 63 por ciento.

     Yo atestigüé cómo el Programa de Resultados Electorales Preliminares del Estado de Tabasco (PREPET) se "cayó" tres veces entre el 20 y el 21 de noviembre. En cada ocasión, las cifras que aparecían no correspondían con las que registraban las pantallas justo antes de cada "apagón". Los votos subían y bajaban sin que nadie diera la cara para explicar lo inexplicable. El sistema de cómputo jamás llegó a registrar el 100% del conteo.

     El candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Juan José Rodríguez Prats presentó una denuncia penal en contra del presidente del Consejo Estatal Electoral por negarse a investigar la superación del tope de gastos de campaña del candidato priísta.

     La Fiscalía Especial para Delitos Electorales (creada apenas cuatro días antes de las elecciones) recibió 21 denuncias, y entre las pruebas entregadas destacan grabaciones de conversaciones telefónicas en las que resulta evidente la intervención directa en el proceso electoral del gobernador Manuel Gurría Ordóñez y otros altos funcionarios estatales.

     Un informe de los consejeros ciudadanos Santiago Creel Miranda y José Agustín Ortiz Pinchetti confirmó irregularidades en el 78% de las casillas que estudiaron, pese a que tras la elección no se anuló una sola de ellas.

     Todo esto quedó casi en anécdota. Las elecciones fueron declaradas legales, Roberto Madrazo asumió como gobernador y el presidente Zedillo viajó a Tabasco para darle el espaldarazo y anunciar que gobernaría con é1 hasta el año 2000.

     Seis meses después de las elecciones, López Obrador realizaba un nuevo plantón en el Zócalo capitalino. En la madrugada del 5 de junio, alguien llegó en una camioneta roja y entregó a los perredistas miles de documentos de la Secretaría de Finanzas del Comité Directivo Estatal del PRI en Tabasco.

     López Obrador presentó, en una conferencia de prensa, catorce cajas que contenían información jamás antes vista por la sociedad mexicana: un gasto electoral demostrable de 237 871 112 pesos. Ese mismo día, López Obrador me entregó las 14 cajas, que estuvieron cinco días en mi poder, guardadas bajo tres llaves en un baño de la revista Proceso.

     Así supimos que cada uno de los 297 365 votos atribuídos a Madrazo había costado unos 800 pesos, por menos de 3 pesos que costó cada uno de los 200 087 votos perredistas. El gasto de Madrazo fue equivalente al 73% del costo total oficial de la campaña presidencial del PRI. Era casi el 80% de la deuda pública del estado y casi el 10% del presupuesto del gobierno de Tabasco para 1995.

     Yo revisé los 237 871 112 pesos gastados por Madrazo en los talonarios de siete cuentas de cheques. Y ahí vi que no sólo se habían gastado en Madrazo, sino también en la corta campaña de Luis Donaldo Colosio y en la de Ernesto Zedillo, en las de diputados federales y senadores, en las de diputados locales y presidentes municipales. Ahí estaban las pruebas de acarreos, desayunos, comidas y cenas; chayos para los periodistas; contratación de guaruras; pago de avión, hotel, comidas y "atenciones" para políticos, artistas, periodistas extranjeros y columnistas nacionales; estudios "estratégicos"; carteles anunciando la victoria, y conteos rápidos el día de las elecciones, por si las dudas...

     También vi fichas de depósito originales que sumaban 56 118 886 pesos. Los depósitos en efectivo llegaron hasta 2 455 420, en una sola exhibición.

     El 12 de junio devolví las cajas a López Obrador, y ese mismo día presentó una denuncia en la Procuraduría General de la República (PGR), acompañada por una copia notarizada de cada uno de los documentos. El entonces consejero electoral José Agustin Ortiz Pinchetti me comentó: "Ahora podemos ver, desde dentro, el corazón y los intestinos del sistema político mexicano".

     El caso Tabasco significó, entre otras cosas, una serie de enfrentamientos al interior del sistema priísta. Baste recordar la revuelta priísta contra Zedillo para evitar la caída de Madrazo, en enero de 1995, y la controversia constitucional promovida ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por el propio Madrazo en contra del presidente y y su procurador panista para evitar que la PGR investigara la denuncia del PRD. Por cierto, Madrazo perdió ese caso.

     Otros efectos políticos fueron la interrupción del diálogo nacional; el repetido rompimiento de la negociación para una reforma electoral; la manipulación priísta del informe de consejeros del IFE sobre las elecciones en Tabasco, y el veto de Zedillo a la candidatura de Santiago Creel Miranda para presidir el Instituto Federal Electoral (pese a que, antes, le había ofrecido la PGR).

     ¿Cuánto van a gastar los partidos políticos en estas nuevas elecciones? He ahí una tarea para investigar. Y no va a ser fácil. Después de las elecciones de 1994, Santiago Creel dijo: "No contamos con el instrumental necesario para llevar a cabo una buena evaluación medianamente objetiva. ¿Cuánto se gastó en la elección federal? Nosotros no lo pudimos saber, y somos la máxima autoridad electoral de este país. No lo sabemos a ciencia cierta".

     López Obrador estima que la elección federal de 1994 costó alrededor de 15 000 millones de dólares. Y si esta cifra nos parece disparatada, recordemos que la ex primera ministro de Inglaterra, Margaret Thatcher, opinó que la crisis económica que azotó a México a fines de 1994 estuvo relacionada en parte con el excesivo gasto electoral.

     En lo personal, a duras penas he podido averiguar el gasto oficial del PRI, el PRD y el PAN mediante entrevistas con sus oficiales mayores, fundamentalmente y revisando los informes consolidados que están obligados a entregar cada año al IFE.

     Esta es una de las principales fuentes de información oficiales que podemos consultar; en mi caso, bastó con pedir los documentos. Pero lo que mejor ha funcionado es el contacto personal con la clase política, tanto para conseguir documentos como para entender los procesos de negociación entre las diversas fuerzas.

     Por lo pronto el PRI obtendrá un incremento de casi 500 por ciento sobre los 145 millones de pesos que recibió en 1996. El partido oficial recibirá un total de 892 112 657 pesos con 20 centavos, de los cuales podrá emplear para sus campañas 437 011 758 pesos con 56 centavos, y hasta un 10% adicional, casi otros 44 millones de pesos, que puede recibir de fuentes privadas.

     Para el PRI del Distrito Federal, el financiamiento público asciende a 113 853 526 pesos. En la campaña de Alfredo del Mazo y de sus candidatos a la Asamblea de Representantes podrá gastar 56 926 762 pesos con 98 centavos, más el financiamiento privado, para un total de más de 61 millones de pesos.

     Si bien con estas elecciones estrenamos un nuevo marco jurídico, prevalecen las condiciones de inequidad. No hay que olvidar que fue precisamente el tema del financiamiento para los partidos políticos lo que obstaculizó la reforma al la ley electoral (Cofipe). En este contexto, resultan muy claras las palabras del diputado priísta Oscar Levín Coppel sobre el fracaso de la reforma electoral:

     "No vamos a dejar el poder en la mesa (...) Se acabó. Nosotros no tenemos capacidad de seguir entregando posiciones sin condiciones (... ) Se terminó la época de que sólo les das pero no hay compromiso político (...) Nos acostumbramos a engordar la vaca para que la ordeñaran otros. Y hay un sentimiento de que esto no puede seguir así. No se puede chiflar y comer pinole..."

     En pocas palabras, dijo, "en el asunto del financiamiento, era la vida misma del PRI la que estaba en juego", porque "si se juntan PAN y PRD en la ciudad de México, nos rompen la madre".

*Gerardo Albarrán de Alba, coordina Proyectos Especiales en la revista Proceso

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