CARTA DEL EDITOR

 Ahora todos somos nerds, afirma Joel Simon. ¿Será? Según Joel –excorresponsal en México y funcionario del Comité para proteger a los periodistas (Committee to Protect Journalists)– el avance de la tecnología permite que muchos colegas estadunidenses prac-tiquen lo que hemos dado en llamar periodismo asistido por computadora (PAC). En el número más reciente de la revista Columbia Journalism Review, Joel describe algunas herramientas del PAC y explica que en el último lustro dejaron de ser monopolio de unos cuantos tecnócratas aislados y ahora el uso de bases de datos y búsquedas en la r ed es una rutina casi cotidiana para muchos reporteros.

La noticia, opina Joel, no es que las tecnologías existan sino el gran número de colegas y medios que la utilizan. Al leer el artículo (disponible en línea en www.cjr.org) nos preguntamos por qué en México y América Latina la noticia, al revés, es por qué el número de cole-gas que le entran al PAC sigue siendo relativamente bajo. O, ¿por qué no todos somos nerds?

Ciertamente la tecnología en sí ya no puede ser esgrimida como obstáculo. Internet dejó de ser una novedad y otras herramientas básicas del PAC –los programas de hojas de cálculo y los administradores de bases de datos– con frecuencia ya están cargadas en las computadoras que se utilizan en las redacciones latinoamericanas si bien los usuarios finales, es decir los reporteros, casi nunca lo saben.

Y la tecnología sigue avanzando. Como recuerda Joel, las actuales computadoras "de mano" (palmtops) ofrecen características útiles para obtener información que hace cinco años no existía en las computadoras de escritorio más poderosas. Además, el periodismo latinoameri-cano ya tampoco puede utilizar la falta de información como excusa creíble para no utilizar más la tecnología moderna. Otra vez Joel: "con una computadora portátil bien organizada y una buena conexión a internet, un reportero en casi cualquier parte del mundo tiene acceso a la misma información (...) que quienes están en la redacción.

Un buen ejemplo es Ricardo Sandoval, otro amigo de PI quien trabaja como corresponsal en México de la cadena de diarios Knight Ridder.

Ricardo se inició como nerd en Estados Unidos, donde aprovechó al máximo la información electrónica existente para hacer sus investiga-ciones.

Y, al mudarse a México, lo siguió haciendo. Ricardo analiza grandes cantidades de números mediante programas de cómputo, y baja todo tipo de archivos de internet; incluso ha consultado su correo electrónico desde la Sierra Madre. Y en cuanto a reportajes específicos, recientemente hizo una nota sobre el uso de pesticidas en México y consultó bases de datos en línea –siempre desde este país– para revelar qué productos prohibidos en Estados Unidos son exportados al sur de la frontera.

Y este no es más que uno de los numerosos campos en los que es posible obtener en minutos o a lo mucho un par de horas información que antes requería de semanas o meses, o simplemente era inaccesible. Es una de las (¿escasas?) ventajas de la tan mentada globalización. Por eso nos preguntamos hasta qué punto los periodistas latinoamericanos estamos aprovechando el nuevo contexto y las oportunidades que ofrece el PAC. Estas técnicas, escribe Joel, contribuyen a que los reporteros trasciendan la información anecdótica para ser más críticos en su pensamiento y más definitivos en sus conclusiones.

¿Suena útil para el periodismo de investigación?

Saludos, y hasta la próxima.

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