La prensa mexicana del siglo xix se expresaba más libremente que la contemporánea,
afirma Rafael Barajas, quien con su nombre de pluma El Fisgón es uno de los
caricaturistas más reconocidos de México. Se ha avanzado mucho en el lento proceso hacia
la libertad de expresión, admite, pero aún así, "los periodistas de 1872 podían
decir más cosas que los de 1972".
El Fisgón participó en una Charla de Coyoacán para hablar sobre la
tenaz lucha que libraron los periodistas mexicanos de los siglos xix y xx y reflexionar
sobre las tareas que quedan pen-dientes. Hizo un prolijo recorrido por la historia de la
caricatura y del periodismo en general, y se refirió a los mecanismos de censura desde
los gobiernos de la Nueva España hasta la actualidad.
"La libertad de imprenta es de quien la trabaja", dijo el
mone-ro, y los periodistas "tenemos el derecho y la obligación histórica de
rescatar esta memoria y de hacerla valer" en nuestro trabajo.
Para El Fisgón resulta irónico que hace menos de treinta años aún
estaba claramente establecido que no se podía tocar al Pre-sidente, al Ejército y a la
Virgen de Guadalupe, mientras que en muchos momentos del pasado los caricaturistas
trabajaban sin restricción alguna. Por ejemplo, la prensa liberal del siglo xix atacó de
manera brutal a los grandes héroes, y pocos Presidentes han sido tan caricaturizados como
lo fueron Juárez y Lerdo. Y si la prensa de tiempos de Juárez se permitía esas
libertades, también en la época de Porfirio Díaz los periodistas arriesgaban su
libertad para mofarse del gobernante.
Hoy en día, considera el caricaturista, la censura ha reculado pero no
gracias a "una dádiva" del gobierno. El presidente Ernesto Zedillo "no ha
podido controlar nada, ni eso", agregó irónico El Fisgón, y "cuando se
derrumba un aparato puede ocurrir todo, hasta la libertad de imprenta".
Pero si la censura no se ejerce en el sentido clásico de la pala-bra,
advirtió, aún "existe un entramado de tejidos lo suficientemente complejo como para
que los dueños de los medios impidan que salgan ciertas notas".
Prensa y Estado
La historia del periodismo mexicano y en especial la de la caricatura,
dijo El Fisgón, está muy vinculada con el nacimiento y el desarrollo de la nación
misma, con "la fundación de un país autónomo y de un proyecto político de
nación".
Durante el gobierno de la Nueva España, recordó, era "muy mal visto
leer" y la circulación de libros era muy restringida. Casi no había prensa, y los
pocos periódicos que existían estaban controlados por la autoridad. Quien leía era
sospechoso de ideas exóticas y las formas de expresión tenían que ser a obscuras y por
la noche pegando pasquines en las paredes; ésa fue la primera forma de expresión libre
en México, y se llevó a cabo hace casi 200 años.
Punto de referencia es el cura Hidalgo, quien hacia 1810 tenía como una
de sus primeras preocupaciones la de establecer un pe-riódico independiente y publicó El
Despertador Americano. Sus lectores tenían que enfrentar a la Iglesia "el
aparato ideológico del gobierno virreinal" y se arriesgaban no sólo a la
tortura sino también a la condena de su alma. Las autoridades virreinales, por su parte,
reaccionaron con furia contra el periódico y ordenaron la quema de todos sus ejemplares.
Durante el siglo xix, continuó Barajas, hubo largos períodos de censura
y breves lapsos de libertad de imprenta, en un ciclo característico de la historia
mexicana. "Cada vez que subían los liberales al poder, se abrían periódicos
diversos, y cuando llegaban los conservadores cerraban periódicos y se reforzaba el poder
de la Iglesia".
Los hombres que hicieron la prensa independiente, observa, fueron los
mismos que construyeron la república liberal: "de todos los grandes liberales del
siglo xix un porcentaje altísimo, cerca del 80 por ciento, fueron periodistas".
*Alejandro Cárdenas López es asociado editorial y
responsable de la página en internet de Periodistas de Investigación.